miércoles, 2 de abril de 2025

Maestra pequeñita , se llamaba Yolanda

 


            La vi acercarse a mí con dulce gesto. Yo era muy menuda, frágil y soñadora.  Las niñas se reían de mi aspecto de pájaro asustado. Ya no podía evitar  sus cálidas preguntas . ¿Que estás haciendo hoy? , ¿Otra vez dibujando?, ¿Qué  belleza regala este día mi vida?-. Yo quería morirme, desaparecer , evaporarme.

            Allí volvía a ver su cara triste , pero cariñosa ¡no había hecho la tarea , no escuchaba su clara explicación de cuentas y problemas !.Yo seguía soñando  y viajaba a ignotos parajes con castillos, con princesas hermosas ,cimitarras y bestias salvajes de la selva.

            Ella me acarició y sonriendo suavemente sentenció: -Niñita soñadora, en mi clase eres como una suave brisa de perfume a jazmines!. ¿Cómo hago para que regreses a nuestro mundo  de mapas, de historia y de verbos?

            Yo no atiné a decir nada. Quise romper la hoja con un elaborado dibujo y ella no me permitió hacerlo con un gesto enérgico y seguro. -¡No, pequeña no lo hagas!.

            Cuando seas más grande verás tus dibujos y comprenderás muchas cosas que hoy te sería difícil.- y volvió al escritorio y comenzó a escribir en la pizarra , pensativa.

            Yo traté de escuchar su nueva explicación y traté de aprender de su sabiduría juvenil , las famosas cuentas de dividir por dos cifras ,pero no me gustaban.

            Hoy parto a París a cumplir con mi sueño :¡ Expongo en una galería en Mont Matre! He ganado tantos premios de pintura en mi vida que bendigo a mi maestra que no frustró mi vocación de pintora y creativa.                    

            Se llamaba Yolanda M. y si está aún con vida leerá en los periódicos que su alumna  sigue soñando y la adora en el tiempo.

 

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