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miércoles, 10 de junio de 2020

LA TIERRA GIME




Pasa el agua entre el cieno
Abandona el oro
La calma del fulgor se apaga.
Ya no es la misma tierra
Se ha desgarrado
Tiembla la muchedumbre con su vibrato
Muerte. Muerte han gritado.
Se abalanza el barro sobre las calles.
Los pájaros huyeron. Asedian los cuervos
Todo es espanto.
Se ha cobrado venganza por el maltrato.
Tierra no mueras aun.


miércoles, 13 de mayo de 2020

COPLITA


Un aliento de azahares
Prendidos a su corpiño
Los ojos como palomas
Asombrados por el grito
Una caricia de plomo
Las manos en sangre tintas
y el orificio en la frente
Como beso del destino














sábado, 9 de mayo de 2020

NADELIA, EN APUROS



Nació en una familia de clase media. Padre médico, anarquista. Su madre, socióloga, culta y refinada, seguía a su “hombre” con afán irrestricto. No querían hijos. Un extraño juego del destino hizo que en unas vacaciones engendraran un ser humano. Los llenó de temor y angustia. Ellos sentían pánico de perder la libertad. Abrumados pensaron en matarla o dejarla en la puerta de cualquier edificio. No tuvieron valor, eran muy cobardes.
Celosos de su autoestima y desarrollo personal sólo pensaban en cuánto les costaría cuidar ese  con su pseudo mamá.
Sólo le faltó un padre y una madre. Ni bella ni fea, la pequeña se crió con ideas extrañas a la de sus progenitores. Se transformó en Testigo de Jehová y salió casa por casa a mostrar la palabra. Un día golpeó en una casa bellísima, enorme y lujosa. Salió un hombre envejecido por el sol que lamía cada semana en su embarcación lujosa y tras él, salió una mujer embellecida con un sinfín de operaciones de rejuvenecimiento. La miraron extrañados y casi le golpean la cara de un portazo; pero los detuvo una medalla que llevaba sobre el estricto suéter negro. ¡Nadelia! Hija.
La joven salió corriendo y tras ella la pareja que intentaba atraparla para hablar. Ganó la muchacha.
Se refugió en la pequeña casa donde su “madre” la abrazó con ternura y dijo: Unos locos gritaban que eran mis padres. Si tú  me encontraste en un basurero, Si eres mi ángel custodio. Si… ¡me amas?   

lunes, 23 de marzo de 2020

POEMA CORTITO


Los zapatos tristes despiden
Beso a beso en la calle de azabache
El nombre que descansa en el camino planetario
Hombre que aprendí de memoria
Arañando el vidrio de la suerte.
Olvido. Corazón de amatista