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lunes, 3 de junio de 2024

PARAGUAS VIEJOS


            Nino comenzó a escudriñar entre los trastos del abuelo Ángel. Encontró el viejo sombrero de fieltro, la pipa fiel amiga de los labios de anciano y la chaqueta raída de lana y se la puso. El olor lo confundió y cerró un minuto los ojos y su mano tropezó con un objeto de madera suave y pulida. Sus dedos lo recorrieron y sintió el frío del metal que por su redondez le recordó la antigua escopeta del "nonno". Sonrió rememorando cuando lo seguía y volvió a tocar la curva del gélido metal que se alargaba con su fina estructura, pensó en las innumerables veces que juntos atravesaron el bosque tras un conejo o una liebre asustada. Recordó la pícara mirada del anciano y volvió a sonreir.¡ Siempre conseguía que el pequeño animal escapara!. Cuando abrió los ojos en la semipenumbra comprendió que sus de dos acariciaban el paraguas roto y ya sin la negra seda que usaba el abuelo Ángel cuando lo buscaba en la escuela y una lágrima cayó sobre el arcón antiguo. Lo cerró y se despidió de viejo y amado amigo...su abuelo.

                                                                       

domingo, 28 de marzo de 2021

LA PISADA

Quiso tatuarse la pisada que quedó grabada en los lienzos  del lecho. No pudo. El sudor le corría por la piel e iba borrando la tinta. Su mano apretaba la aguja de oro con la que sostenía su túnica y servía, mojándola, en un jugo de limón con carbón en polvo, para herir meticuloso la piel del pecho. Ella había huido de entre sus brazos. Volvió a mirar la puerta por donde ella había desaparecido. La quiso abrir. No pudo.

Olfateó el fuerte olor a humo y cenizas. El volcán bramaba y desparramaba su lava sobre las viviendas, las villas y los mercados. Corría un río de fuego por las calles. Todo fue tapándose y en silencio quedó en el tiempo.

Pasaron siglos hasta que los arqueólogos pudieron llegar hasta ese hogar de la villa antigua. Antaño, era un espacio intocable. Cuando con nuevas tecnologías absorbieron todas las cenizas y escombros, en el mármol de una habitación encontraron el cuerpo de un hombre, hecho piedra, con las manos atrapando un alfiler de oro y una extraña pisada marcada sobre la loza de la que fuera un lecho de amantes olvidados.

HISTÓRICO, DESFACHATADO Y JUVENIL

Como en la Villa había un arroyo no muy lejano, los muchachos se arremolinaban en sus aguas para refrescarse en las siestas. Siempre atentos a las turbulencias, no nadaban en las aguas más profundas. ¡Pero, pero una tarde llegó Délfor, con su bañador impecable, gafas de “Rayban” y su Siambreta reluciente! Los muchachos, que le tenían envidia, lo invitaron a nadar hacia un remanso. Luego se fue alejando con la suave corriente hasta un lugar muy hondo. No hacía pie. La corriente le arrancó la malla y quedó como Dios lo trajo al mundo. Abrazado a un tronco que boyaba, se quedó esperando que los otros lo auxiliaran. Ya anocheciendo, aterido de frío y miedo, logró llegar hasta la orilla. Los vecinos de la Villa Virtud, asombrados vieron acercarse al hijo del contador del banco desnudo y arrastrando su motito, porque le habían desinflado los neumáticos.