sábado, 12 de mayo de 2018

HUÍDA

                                                                                                                                                                                                 
Tu duende juega con mi insomnio cada noche cuando te repienso amiga. Un rosal con tu nombre sonríe en octubre.
Telaraña del otoño las frases ingeniosas de adolescentes, se quedaron colgadas y las palabras, entre las ramas como fantasmas guerreros.
Conocí cada una de tus inquietudes de muchacha llena de voracidad por tragarse el mundo, la vida y conocer el país de las palabras. Caminaste como un ciervo en sus praderas. Comiste hasta la última gota de néctar de las flores, los frutos fueron los que llenaron el brocal de tus palabras. Cada vez que nos sentamos a practicar quedó una sombra de estrellas entre las frases que bailaban su danza esperanzada.
Algo sucedió y se cayó una gota de sol. Un reflejo de luna. Una mirada se prendió de la cara sonriente del brocal de la nada.
Ahora envejece el silencio de tanto escuchar las palabras... eco de suspiros por tu huída reciente.
¿Adónde fuiste? Te imagino en la selva caminando entre lianas y frondas perfumadas, o en un oasis del Sahara entre dunas sobre el lomo áspero de un camello. ¿Por qué te fuiste? Amiga perdida en las hojas amarillas de los calendarios. Te espero en el silencio del amanecer, en los días de lluvia, en las muchas tardes de música de Bach o de Mozart.
¿Qué será de tu risa contagiosa? Siempre enamorada de un galán desconocido. Tu nombre está inscripto en el corazón de quienes te quisieron. Todos preguntan por tu destino, todos. Por eso regresa, vuelve 

COMO UN TANGO


Ya no quedan ocasos para compartir
Te he dejado dormida.
Ya no hay agujas a destajo armando arquetipos
En tus manos de colores de incienso
No nos queda el aliento de canela o vainilla
El tango que en el piano anterior al despojo
Transformabas en esquina de farol
De bravos compadritos del margen de la orilla
Del río solitario, juvenil y lejano.

MÁS VALE PÁJARO EN MANO QUE CIEN VOLANDO.


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            Agapito siguió a la yegua madrina con la tropilla chusca. Tenía que aceptar, cabeza gacha, con las órdenes de misia Eleuteria, su patrona.
            Desde que don Juan Leoncio murió, esa mujer se había estropeado la sesera. Pedía, exigía y ordenaba cosas cada vez más locas. El peón sabía que era más práctico ir a la feria del agro a comprar un padrillo y dos o tres yeguas como “Aurorita”, la madrina que ya vieja y mañosa  no tenía potrillos y pateaba cuando los chúcaros la querían “cubrir” pero no le podía discutir, ella creía saber todo.
            El potrero sur estaba atestado de potros ordinarios, de poco valor que nadie quería. Con sus coces, rompían los alambrados y el potrero era un asco. Una tormenta de truenos y refucilos, los espantó tanto que corrieron dislocados en todas direcciones, cayéndose algunos y quebrados sus patas otros. Luego fueron cayendo en el barranco del río que venía borracho de aguas turbias. Era como fuego húmedo y lodo. Los animales se alejaban como cadáveres de la Apocalipsis. Así había dicho el padre cura en la capilla hacía un tiempo. Así es el demonio, como el río cuando está bravío y ciego. Arrasa con todo.  Y fue así, no quedó nada, o sí, la yegua madrina que herida y enlodada se arrastró hasta el alto llamando con relincho a los pocos caballos y potrillos que sobrevivieron.  

TRAICIONADA




            Corrió hasta quedar sin aliento. Era la última vez que ese monstruo la volvería a golpear. La luna llena impedía que se diluyera su imagen en la noche entre los árboles del bosque. Era otoño y no hacía frío. Ella, si sentía un enorme ardor en la piel manchada de sangre. Siguió corriendo hasta llegar a las caballerizas. Montó a Kuman, un tordillo que le regaló su padre cuando él, le había ofrecido ser la dueña y ama de su hogar. La boda fue preciosa, pero algo en ese hombre bello y musculoso, le molestaba. Montó en pelo y galopó sin rumbo escapando lo más lejos posible.
            Caballo y mujer eran una conjunción de belleza y esperanza amorosa. Un binomio perfecto para descifrar. Huía. Huía de la locura. El maltrato del que más había amado y su cuerpo herido, se reflejaban en la noche. De pronto llegó a la orilla del lago. No había imaginado que estaría allí, en su lugar secreto y el reflejo de su cuerpo en el agua, la traicionó.
            Una vez más el la abrazó, la estrujó en sus brazos y le prometió que nunca más le volvería a pegar. Al bajarla del tordillo, éste como si fuera un ser justiciero, hizo una cabriola y le propinó una coz con ambas patas sobre el cuerpo que cayó macilento sobre la frágil figura de la mujer. Las manos de él, se extendían buscando su calor y ella, a pesar del temor que le tenía, se acercó y lo acarició hasta que dio el último suspiro.


FERIA DEL LIBRO 2018 BUENOS AIRES.

 PRESENTACIÓN DEL LIBRO EN STAND DE MENDOZA: LA ESCRITORA SUSANA TAMPIERI CON "POLEN Y CENIZAS" Y SU PRESENTADORA LA PERIODISTA Y ESCRITORA NORMA MORANDINI.
 LA EXQUISITA ESCRITORA PARA NIÑOS ADELA BANCH, FIRMA EN EL STAND DE UNA EDITORIAL SUS LIBROS. UN PLACER CHARLAR CON ELLA.
EN EL CENTRO CULTURAL N.K. UNA OBRA DE ARTE DEL ARTISTA PLÁSTICO: LE PARC. UN LUJO DE COLOR Y BELLEZA.

LA OBRA DE TEATRO




            ¡Cuánto me duele el corazón! Y hoy en este día especial en que en el Olimpo se prepara la gran fiesta ¡Qué haré Medea? ¿Conoces los augures qué han pronosticado? Ayer me acerqué al templo y la vi. Cubierta por los suaves velos del ocaso, con cierta suave luz que revolotea sobre su cuerpo yerto por las ánimas que la asaetan indiscriminadamente. ¡Pobre nuestra profetisa! Su vida allí encerrada entre los vapores del claustro. Siendo tan niña la llevaron en procesión con un palio de seda y su cuerpo cubierto con polvo de oro.
            ¿Me preguntas qué pienso? ¡Cómo me gustaría responder con las palabras justas! Esas que permanecen a través de los tiempos, que se pierden en la historia, en la memoria de los pueblos. No puedo. Estoy detenido. No soy libre. Recuerda Medea, soy un esclavo. Y recuerda que a pesar de todo el público nos está esperando, por eso salgamos a escena.
            El terremoto comenzó brusco como era profetizado y destruyó la ciudad y el odeón quedó cubierto con los cuerpos de los asistentes. Nació la leyenda.


INOCENCIA DEL AGUA




Atajo en el estanque las libélulas de arcoiris en la niebla
Subo por la escalera de agua de los suspiros; plata y oro.
Contagia el susurro de la brisa inestable los labios rojos,
De la luz en la tiniebla de la playa solitaria.

La cascada de fuego gotea su dulce crepitar de hielo,
De sombra, de hadas , con su magia de rosas negras,
Que caminan por las aguas umbrías de una ciénaga
Esa que se forma con sangre, greda y vino.
Y la copa de cristal con aristas de estrellas y humo
Perfilan la inocencia del agua que descarga su fluir en la roca.