martes, 5 de junio de 2018

ABANDONO





Ella sentía el calor de sus manos y su pecho. Él, se olvidó de sus promesas. Palabras incumplidas y muchas penas que tenía en cada día de una vida de chica abandonada.
Desde pequeña había tenido que hacerse cargo de sus hermanos e inventaba juegos y risas, creadas por nobleza para lograr que florecieran los niños, en los ojos afiebrados de ellos que soñaban y esperaban otra vida. Una vida normal con una madre amorosa.
¿Era acaso imposible el amor simple de una familia? La utopía de querer y que los quieran por ser sólo un frágil y sencillo grupo de chicos olvidados  de la vida.
¡Este dolor que sentía y que aún siente, está pleno y rebosante de esperanza!
La casa se cae a pedazos, el techo se llueve y casi no tienen agua en los grifos, pero Lorena lucha, tiene que sacar a sus hermanos de la pobreza extrema. Un incendio se llevó todo. A su padre embriagado con licor barato, a su madre que trató de despertarlo y se transformó en una antorcha ardiente entre los tirantes de madera del entretecho. Los bomberos, los vecinos que le ayudaron a rescatar a los chicos. Pero en un barrio pobre cada uno hace lo que puede y da, incluso lo que le falta. Ahora tenía que ser ayudada por extraños. Ella temía a los que prometían maravillas. Su madre algo le decía. ¿Cuidado con los de afuera, te tratarán bien al principio y después, quién sabe? Aléjate.
Ella que es noble, frágil, libre y tiene miedo que se quiebre como en mil estrellas. ¡Que estalle  y se transforme! Que se funda en la moneda fácil, en plata fría.
La madre siempre le decía que el tiempo es como escarcha, como esquirlas de hielo y tristeza.
La voz suave de esa mujer golpeada y solitaria le hablaba en el oído, y los silencios y lo frágil de los pobres chicos que tenía año a año en su corta existencia y el amor olvidado en las promesas de su padre que débil, tomaba cada día más y no trabajaba, ni ayudaba en nada.
Y una noche escuchó un susurro de alas, en la noche más oscura que su corta vida. Apareció una dama, que dijo ser la abuela. Prometió buscarlos para sacarlos de ese cuchitril inmundo y la esperó inquieta el regreso.
Volvió la mañana siguiente con un señor que ya había venido una vez, él, les había prometido resolver su existencia. Los llevó a otro pueblo. A Lorena le costó mucho dejar ese rincón maloliente pero conocido y lleno de recuerdos.
Cuando llegaron y vieron la casa creyeron que soñaban.
¡No pudieron describir tanta belleza! ¡Al amanecer, el jardín que parecía dormido despertó en el griterío de las aves y una clara brisa que besaba el agua de una fuente que gorgoteaba agua limpia y clara, despertando un mundo de pequeños insectos. ¡Aleteaban las aves en sus nidos y despertaban en mil recuerdos! Un olor a leche tibia y pan caliente llenó los pulmones de los chicos que se abalanzaron como fieras a comer. Hacía tiempo que no lo hacían. Su madre a veces conseguía traerles un desayuno comparable a ese. Pasó un tiempo y conoció a Marcelo. Un vecino que la enamoró y la llenó de promesas. Su abuela le previno. ¡Cuidado! Pero enamorada se olvidó de los buenos consejos. Así se fue con él. Y después supo cómo las palabras son viento y vuelan. Y en ese vuelo, volvió a saber que es ser abandonada a su suerte.



NIÑA MÍA




En ese paraíso de juguete
Donde duerme mi pequeña...
En ese mundo de alondras alocadas
Donde juega a la escondida mi esperanza.
Hay un círculo de sueños amarillos...
Con sabor de caramelo y chocolate.
Una hermosa muñeca confitada
Con perfume de canela y de manzana.
 Ahora juega a la ronda de colores
Y la hamaca de escarcha se transforma
Trineo de pétalos dorados
Se desplaza a mi mundo de juguete.
Donde  duerme mi nieta adorada





BREVE POESÍA


TUS OJOS

Un antiguo mundo de sombras
cae detrás de los pájaros
como cae destilada la belleza.
Un beso misterioso de tu mundo quieto
cae entre una lluvia de pájaros,
como cae el abrazo tenue de tus ojos limpios.  



miércoles, 30 de mayo de 2018

EL PESCADOR




Una cárcel de espinas incrustadas en la memoria de un muchacho que tiene que pescar.
La tarde calurosa amenazada una noche plagada de estrella. Él, se sentó sobre la madera húmeda y caliente. Sacó una pipa y prendió un perfumado sabor de chocolate. Su tabaco amigo de la soledad. Miró tras sus pupilas nubladas  por la luna y suspiró cansado. Terminaba un día y el mar calmo no llenó el vientre hambreado de  su barca. Poca pesca. No había viento y el poco que rondaba su bote, no permitía que se alejaran de la costa donde seguro se apretujaban los peces.
Un olor penetrante de sal y pescado hería a los hombres silenciosos en sus bancas. El sol se escondía con esfuerzo tras la pequeña colina en occidente, dejando el cielo con un color de sangre seca. De muerte antigua. Un pescador comenzó a canturrear un triste sonido. Otro tomó un sonido de belleza inexplicable en esa rústica vida de sudor y fuerza.
El muchacho se acomodó. Cerró los ojos y dejo vagar la mente en los recuerdos. Laberintos de historias avidas que  regresaban como pájaros.
Recordó a su abuelo que le enseñó los juegos de la infancia, recordó la brava tormenta que se tragó con furia el barco de su padre.
Cerró los ojos y aspiró profundamente la sabrosa pipa. ¡Una mujer! Pensó en la muchacha de sus sueños. Era altiva la tonta, lo miraba de lejos como para que no se atreviera a buscarla. Pero siempre pasaba cerca del muelle con la pollera de color mostaza y flores rojas. Revoloteaba el cabello sobre su espalda como alas de gaviotas en danza de apareo.
Una nube comenzó a avanzar sobre el mar y se puso oscuro y sombrío. Sopló un viento enérgico que atormento el madero, tuvo que bajar las velas y remar brioso. El agua le mojaba el rostro. A lo lejos la vio con una lámpara encendida. Era ella que lo guiaba a la costa. Las olas lo tapaban. Siguió peleando. Ella lo estaba esperando, no podía fallarle.


MENDOZA, ARGENTINA; PATAGONIA EL GLACIAR PERITO MORENO



MI LUGAR EN EL MUNDO. MENDOZA, LA ENTRADA A UN PARQUE QUE SE HIZO REGANDO ÁRBOL POR ÁRBOL. MENDOZA ERA UN DESIERTO JUNTO A LA CORDILLERA, HOY ES UN OÁSIS. 

EL GLACIAR PERITO MORENO EN LA PATAGONIA ESTÁ VIVO Y TODOS LOS AÑOS SE VA CORRIENDO PARA DEJAR CAER HIELO SOBRE EL LAGO Y EL RÍO. UNA MARAVILLA QUE NOS REGALA DIOS.

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TÉCNICA PARA ENCONTRAR UN AMOR         

   Busca en tu corazón la necesidad de tener una pequeña libertad. Luego atrapa una quimera y trata de retenerla. Tendrás  primero que caminar descalza por la hierba húmeda por la mañana. Será importante que aunque no hayas dejado de amar busques la luna reflejada en la laguna de sus ojos. Mira el horizonte y escóndete entre tus alas que plegarás un tiempo
   Luego administra los suspiros. Ellos te servirán más tarde. Entonces danza un tiempo limitado abrazando el rocío con tus pestañas entreabiertas. Tu corazón ya vibró un instante, la libertad que asomó entre las ramas generosas del jardín en flor te ofrendarán tibieza. Allí quédate suspendida. Tu pie debe ser ligero. Salta. Aprieta en tus manos suaves el cándido rostro espejado de la vida joven.
Después, verás que detrás del bosque está mirándote un unicornio que escapó del Arca. Aprovecha su lomo y huye al borde del acantilado y lo verás. Es bello. Danzarás sin poder detener el tiempo. Es el amor que se disfraza de duende para que no lo toquen las bellas sirenas del mar. Persigue su paso para desentrañar el otro lado de la luna. Ahí, vive una enorme matriarca. Respira su perfume y se irá la niebla.
Finalmente, busca el arco y la flecha. En la orilla del camino encontrarás una flor. Un ave de plumas azules y plateadas. Allí se esconde su figura. La juvenil belleza del amor que se detiene si lo acarician y no volará si le muestras tu pecho de piel suave. Tu inocencia de niña. Tu capricho de doncella. Tú, mujer dorada. Tú, primigenia madre de la tierra.
Has llegado. No busques más. Allí está él. Corre y bésalo en la frente, en los labios, en cada rincón donde escribe tu nombre con tinta de color violeta. Ya llegaste al final. Llegaste.


POESÍA EN DOS TRAZOS


MUJER SOLITARIA 1

Ya no está la mano extendida hacia el vacío
Ya no está el rostro surcado por lágrimas azules
Ya no está el corazón crispado con espinas
Ya no está el milagro de tus ojos de obsidiana ausente
Ya no está, tampoco, la mustia flor con rocío, sobre tu vientre de espuma

Eres la mujer solitaria de la esquina que esperas la salida del sol al occidente

MUJER SOLITARIA 2

Parada, cerca del hogar que desgrana chispas de fuego, Jimena espera. Es una mujer solitaria, cuya vida está crispada por mitos y ritos familiares.
Nunca se acercó al amor, a una pasión que le permitiera derretir el cieno de su piel, para transformarla en una flor carmesí, púrpura y latiente. Enamorada. Abierta cual boca de luz y sombra en una alcoba.
Sus padres ancianos, que transcurrieron su vida entre besos y abrazos rumorosos, fueron un dique infranqueable, estricto en su infinita necesidad de amor. ¡Todo es pecado!
Su adolescencia conmovida por miedos y terrores imaginarios que dibujaban los labios expertos de su padre, la enmudecieron. Fue creciendo. Fue marchitándose y cuando ellos, se alejaron por el camino de las sombras, quedó como un ave sin nido; quedó parada frente al fuego, soñó con un amor que le abriera los ojos con besos, las manos con caricias, los senos y los pies con ternura.
En el silencio, se fue quedando dormido el fuego del hogar y su corazón dejó de palpitar la lírica estrella vital de los sueños.
Durmió, durmió abrazada a si misma, hasta perderse en sombras del camino en tiniebla.