Una tormenta terrible se desplomó sobre el circo,
Destruyendo la estructura de nuestra hermosa pista,
En la antigua carpa rota nada quedó en su lugar.
Una bruja de papel jugueteaba en un cartel.
Un abanico de tigres escapaba en tropel
Caminaban por doquier los elefantes temibles,
Barritaban increíbles en su perdido hogar,
El oso pardo saltaba y la foca resoplaba expulsando vapor,
El monito en un arcón jugueteaba escondido.
La pitonisa Marisa detrás de un gran candelabro
Insistía con sus cartas, desentrañando el futuro…
El enano y el barbudo que se llama margarita
Envueltos en una alfombra para que nadie los viera
Contenían estornudos y hasta la respiración
Besándose con alegría porque nadie los veía,
Mientras el viejo gruñón, dueño de ese gran circo,
Con un tenedor enorme agitándolo en el puño
Trataba de juntar a los loros bailarines,
A las palomas y mulitas que viajan en bicicletas.
La pista que estaba en ruinas debajo de la tormenta
Parecía la revuelta de un gigante bravío
Una horrible tontería de un simple grandulón.
Yo que vivo y soy payaso con mis zapatos rotos
Buscaba en el alboroto, mi corneta y mi nariz.
A la mañana siguiente entre todos reparamos,
La vieja carpa arreglamos y hoy de nuevo habrá función.
El circo es la vocación que soporta las tormentas
Y a los chicos les prometo esperanza y alegría.
¡Ah! soy el payaso zoquete vengan a la presentación.
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