UNA CIUDAD PENSADA PARA EL FUTURO, SOBRE EL DESIERTO UN PAÍS NUEVO Y LLENO DE GRANDEZAS.
CAMINANDO POR LAS PLAYAS, ATRÁS EL FAMOSO HOTEL DE 7 ESTRELLAS QUE YA QUEDÓ PEQUEÑO EN ALTURA. LA ARENA ES TRAÍDA EN BARCOS PARA LA PLAYA.
LAS AGUAS DANZANTES CON MÚSICA DE TODO TIPO EN UN ESPACIO BAJO EL EDIFICIO MÁS ALTO DICEN DEL MUNDO.
lunes, 4 de diciembre de 2017
FRAGMENTO DE "CANTO A MENDOZA"
¡Por
ti ,Mendoza, yo ansío, escuchar,
en
el crepúsculo voces de tu gente bravía!
¡Escucha! Oasis mío. Estoy viva y quiero,
gritar
mi fe, en ti , y someterme, al silencio de tu suelo.
Para
abrasada, a un rugoso y gris olivo,
inmolada
en su fuego, volver , en su fruto gris-verdoso,
victoriosa.
Ser única, indescriptible, como un profeta.
Mendoza,
luchadora, amiga altiva.
Quiero
participar de tu destino.
¡Déjame
vivir tu verde suelo,
hecho
de espaldas gachas, de manos duras,
de
campesinos pobres y esperanzados!
Soy
parte de tus raíces.
Mendoza amiga, no rechaces mi mano,
que
beberé tus cálices con vino,
que
cantaré tus vientos infernales,
y
volveré a buscar entre tus viñas...
la
esencia de mi ser,de mendocina.
UN FRAGMENTO DE UN CUENTO LARGO "UN BARCO DE ESCLAVOS"
El barco apesta y la
oscuridad me impide ver a los que han atado a una cadena a pesar de todo los
distingo por las diferentes lenguas que hablan que asco el olor me deja
atontado me siento mal hambriento aunque
una vez al día nos dan agua en un balde de madera oloroso a podrido
y tiran por un boquete de la cubierta
panes enmohecidos ahí lo recuerdo a mi padre a Radame Momboto nuestro jefe tan
oportuno en su reflexión sobre lo que pasaba en la aldea pero este olor y la
mujer que está atada a mi es seguramente infeliz al alimento que me dan pienso
que sabe a cuzcuz a miel y a mango a
ellos los otros desgraciados les debe parecer pescado o a manjares de sabores
diferente a los nuestros porque ellos parecen chinos ya no puedo comunicarme y
el olor a mierda nos igualó enseguida es que no hay retrete ni selva ni río hacemos acá
mismo bajo nuestros propios pies me siento una asquerosidad es que al principio
olíamos a jengibre o ajo a madera o
grasa ahora el tufo es el mismo es mierda no me muevo para evitar desgarrarme los
tobillos donde tengo las argollas de hierro las cadenas y los palos conque nos
ataron apenas ingresamos el olor es nauseabundos sólo abrieron un poco cuando
entró un grupo de orientales son tal vez chinos o coreanos no sé fue después de
navegar un largo tiempo entre marejadas enormes y bravías estoy cansado
quisiera agacharme dormir sobre la estera limpia de mi choza o en el pajonal
junto al mar de la isla Pemba mi isla
maravillosa que debe estar tan lejos ahora se me cierran los ojos y la hembra
que se apega a mi es como un reptil amarillento y huele a mierda y sangre como
todos tengo sueño mucho sueño dormitaré nos sacudimos con el traqueteo del
barco y ya nadie solloza suplicando ayuda yo nunca bajaré mi dignidad de
pescador de Pemba eso entiendo que han hecho especialmente las hembras y los niños ayer
sentimos que paraban el motor y que navegaban en silencio mi oído fino me
alertó que debemos estar cerca de algún puerto o algún barco de bandera y que
debe haber avistado el nuestro se deben estar cuidando ya que siento el ruido a
la madera de la planchada a la caída de carpas y velas a recupero de cuerdas y
cadenas de amarre ahora han abierto una
de las escotillas por fin entra un aire salobre y sano de mar limpio oigo gritos
puteadas en diferentes idiomas aplausos que no tienen sentido para la gente
¿gente? penetra una luz que primero nos ciega y luego nos permite ver entrar a un
hombre rubio alto vestido con un levitón claro una fusta en una mano y encaje
blanco en el frente y sobre la barriga magra y seca una faja azul y roja y
blanca que enrosca sus apetitos mezquinos él lleva apretado con sus dedos
afilados llenos de sortijas de oro un pañuelo sobre la nariz ¡claro, no puede
respirar en este ambiente de muerte y excrementos¡ sopesa los músculos mustios de varios hombres palpa
los senos y caderas de algunas mujeres está arrancando tres niñas de los brazos
de sus madres que gritan ¡que va si sólo reciben un fustazo en el rostro! Sale
y los gritos en varios dialectos rechinan en la repetida oscuridad yo he visto
gente de mi raza bantú de ojos pequeños
y vientres abultados por parásitos y hambre y ya volvió el olor penetrante a
mierda odio siento odio si pudiera tomaría mi lanza además he visto mujeres
semi desnudas atadas a hombres que casi ciegos le restriegan un miembro viril
muerto tal vez para ver si aun respiran si están vivos ¿yo estoy vivo o estoy
metido en una pesadilla de esas que tenía de niño? ahora soy un hombre de la
tribu bantú tengo la piel negra muy negra y el orgullo de ser elegible pero no
quiero que me vea no me han visto sale el blanco y cierran esperamos un par de
interminables horas y el barco vuelve a navegar uno que habla algo de inglés
dice Macao yo digo Pemba él tiene la
piel amarillenta casi verde me recuerda a ciertos pájaros de mi aldea sus ojos
aureolados de un salitre lagrimoso me observan es joven pude ver que es pequeño
de estatura pero bien fuerte pienso en los jóvenes de mi clan a veces tan
alegres y valientes en la caza pero el aire se ha renovado un poco y han tirado
agua hasta limpiar un tanto el sepulcro en el que viajamos a la nada al abismo
de una muerte segura la mujer que está atada a mí se muestra después de que el
ruin se fue y arrastrando sus cadenas se acerca y en su lenguaje gutural me
trata de hacer comprender quién es y el de Macao se deshace en gestos que no
comprendo y él tampoco ¿quiénes somos? ¿acaso allí pertenecemos a alguien? se
ilumina una pequeña brecha en la madera y vislumbro la luna que brilla en la
noche de nuevo el fuerte olor me marea pero un estruendo y yo que soy un viejo
pescador en la isla sé que han chocado con arrecifes eso es mi esperanza o
nuestra esperanza que esa madera podrida se desintegre y podamos salir para
siempre de la tumba tal vez a otra tumba pero a la libertad escucho golpes
fuertes y la madera astillada hagan silencio le vocifero a todos los
desgraciados que tiemblan y los corales
filosos han quebrado el casco podrido y en la brecha entra agua los dioses me
han escuchado la espuma me hiere y a
todos las heridas ya no gritamos estamos atados y tendremos una muerte segura mejor yo que
prefiero morir a seguir así ahora se quiebra uno de los sostenes y nos deja
medianamente suelto a la mujercita que está junto a mí y yo vaya la chirona se
agranda me arrastra una ola junto a la pequeña mujer amarilla su largo cabello
negro se enreda en las astillas grita de dolor pero yo la tironeo y logro sacar
mis piernas por el drenaje recién abierto solo que un mundo oscuro y helado me
cubre y tengo el cuerpo helado y mi mente se recalienta pensando en ese puñado
de seres que arrastro con mis argollas y cadenas pero apretada a mi piel se
abraza la hembra salvaje y no me interesa porque quiero la libertad y el
olor de la selva y el mar y ella clava
sus uñas afiladas en la piel de mi brazo que pierde sangre a borbotones pienso
en los peces que comen carne humana ahora no puedo detenerme sólo deseo nadar
me dejo llevar por la marejada recuerdo mis buenas pescas de ostras en Pemba subo
a la superficie y observo a los hombres que se dejan caer por todos lados desde
el trinquete a la popa y desde el carajo hasta la cabina de uno que se dice
jefe ya hay un amasijo de gente de todos los colores y sus gritos suenan a
clarinadas de guerra es la
Muerte y siento que todos quieren huir de la Muerte como yo y la
compañera de miserias sigue como una anguila mi escape el pequeño chino y una
mujer negra a la que está atado yo ahora lo comprendo dejan escapar de sus
brazos un bebé y también huyen el bebé flotará y lo matarán los arpones de los
villanos que sobrevivan hay que seguir nadando sí hay que seguir y alejarnos
hacia el extremo de la corriente separarnos de los tripulantes que han caído
como cucarachas al agua estoy tan
delgado que pierdo una de la argollas de hierro que me sujetan a la cadena y me
deshago de la otra y la mujer me estira sus pálidas manos plumosas y débiles
pero la atrapo del cabello y sigo ya no me detiene nadie la luna permite que
vea y pueda alejarme y miro tras de mí a otros que desgraciados aun no se han
desgrampado se hunden en la marejada irremediablemente la sal quema las heridas sigo
alejándome se retiran cada vez más los que iban tras mi cuerpo parecemos dos
delfines esta mujer y yo Isai Matuba bantú de Pemba ya somos fantasmas con linaje de estatuas de azabache y
seda agotado me dejo llevar por la corriente a cada tramo más apartados de la
ruindad de los náufragos piratas ¿mi amiga? la luna se va escondiendo entre los
altos riscos y me invita a desentrañar una huída hacia sitios más seguros siento
el filo de los corales en mis piernas doloridas como en la isla hay un sinfín
de peces que lamen nuestras heridas que picotean y succionan el líquido que
fluye de las entrañas de músculos y vísceras soy igual feliz porque siento la
libertad en los brazos ya toco con los pies la arena hemos llegado a un punto
de la playa y corro me sigue la extraña joven de quien gustoso me desharía para
poder alejarme más rápido no sea que me atrapen y vuelva a ese infierno escondo
mi cuerpo entre la maleza ella se
esconde junto a mí tiritando está desnuda y aterrada tan sola como yo pero sigilosamente
nos alejamos internándonos en una extraña jungla de árboles sumergidos el
griterío de los monos en la noche nos alienta a seguir hacia lo más profundo de
los palmares caemos varias vece sobre la tierra y me siento libre y feliz aunque dolorido el cuerpo busco un breve
descanso recobrando la fuerza allí atisbo una enorme gruta en la muralla de
roca que nos enfrenta nos protegeremos por un tiempo breve cualquier rastro de
sangre o marca de pisada puede ser un enemigo pérfido que nos retrotraiga al
infierno rendidos caemos sobre la arena seca y fría por primera vez siento paz
y regosijo…
UN POEMA VIEJO QUE ME GUSTA MUCHO
He
caminado la arista del arcoiris y su misterio
buscando
una mirada de los dioses.
He
desandado los avismos del averno
buscando
tus palabras y emosiones.
Encontré
una enorme galería de sonrisas
la
Gioconda y su tenue mirada y travesuras;
mujeres-Modigliani
y facticios personajes de Picasso,
también
la Primavera - Boticelli, con una bella mujer entre mil flores...
Un
David de manos masculinas y labios sensuales que sonríen.
Y la
tuya, tu sonrisa tan humana...que se esconde
y tu
nombre que se pierde entre las frondas,
que
se pierde entre la gente que transita
mis
calles ciudadanas y ruidosas.
¿
Dónde estará esa palabra franca,
dónde
la sonrisa que muestre tu infinita cordura?
Acaso
perdí el encanto de las noches de enero...
ya
no encuentro en mi universo de soles tu palabra,
ni
el estallido breve de mil notas de Brahms,
de
los arpegios de arpas intangibles,
de
los gemidos suaves de violines, en una sonata de Chopin
o
del amado Beethoven. Esa tu palabra esquiva de promesas.
Y la
ternura...y el amor...
Sueño...sueño
y extremo mi esperanza.
¡Oh,
locura...amiga de mis noches...!
Esas
palabras que llenan de alegría
que
son el claro homenaje de la vida y tu pasión.
Conoceré
en tus besos el fuego y la añoranza, en mi piel, de tus caricias.
Ahora
estaré acá muy quieta. Tú, vendrás a mi lugar de ensueño
me
mostrarás el horizonte y me treparé a las nostalgias.
FRANCIA Y U.S.A.
EN PARÍS LA TUMBA DE NAPOLEÓN EN UN MÁRMOL ROJO BELLÍSIMO HAY QUE MIRAR DESDE ARRIBA Y ASÍ SE AGACHA LA VABEZA. OH, NAPOLEÓN BONAPARTE.
EN MICHIGAN EN GRAND RAPID, EN EL JARDÍN DONDE HABITAN PECES DE COLORES.
CAMINAR... UN LUJOSO RECUERDO
Danilo escapó corriendo del gentío. Había sospechado que
algunos iban armados. Una protesta igual a todas y regresarían. No esta vez iba
en serio. Estaban emborrachados de odio.
La fábrica
cerró y quedaron sin trabajo. ¡Es cierto que el miedo es un oscuro perro que
corroe el alma! Pero con las armas no se juega, pensó Danilo. La calle parecía
más larga y se escuchaban los tiros. Pasó un patrullero. Se agachó en medio de
la vereda angosta. Pudo “zafar”, pero se escurrió por una lateral. Allí la vio.
Era una muchacha de unos veinte años, estaba herida. Pensó que era por la
refriega en la protesta. Se acercó con cautela. Ella, estaba boca abajo. No la
quiso tocar. Pero sintió el quejido y fue más fuerte que su “cuidado Danilo” y lo
emboscaron. Eran tres tipos de la pesada del sindicato.
¿A dónde
vas “mequetrefe? Y le cayó el golpe en la cabeza, en la espalda, en las
piernas. Lo arrastraron hasta un baldío. Allí quedó como muerto.
Un tipo en
bicicleta pasó cerca y el se quejó esperando una ayuda que no vino. Luego
comenzó a aclarar, el cielo se iba transformando en un poncho morado con
ingenuos rosados del sol que despertaba. Vio una mujer que llevaba un niño de
la mano y le hizo seña. La mujer asustada gritó: -Mando a mi viejo. Y siguió de
largo. Quiso incorporarse. No pudo. Tenía la boca hinchada y llena de sangre.
Llegó un
patrullero, le vieron las heridas y llamaron la ambulancia. Sintió la sirena
como si fuera un rezo matutino. No se acordaba los rezos que le enseñó la
abuela… Danilo “el Padre Nuestro”, Danilo el “Ave María”, pero pidió a ese Dios
que tenía olvidado que lo ayudara a regresar a su casa vacía.
Una semana,
dos y los médicos le fueron cosiendo las heridas. Un policía vino y lo
interrogó sobre el hecho. Él, no escondía nada. No le encontraron armas ni
siquiera una piedra entre las manos ni entre la ropa. Llamaron a un pariente y
le dieron la noticia… no podrá caminar más. Lo han herido muy mal. Pensó en sus
compañeros. Supo por un camillero que la fábrica había sido tomada y que un
grupo del sindicato se había hecho cargo de reabrirla. Los otros, los que iban
con armas habían vuelto y él, que había salido para no tener problemas, salió
del hospital en una silla de ruedas.
ATROPELLO DE BESOS
Llegando a una
cima de la vida arrastro
una enorme
red con ternura elaborada
- sacrificio de
horas de almanaques-
van prendida en
ella como anzuelos
herrumbradas penas
añoranzas mohosas
algunos
agujeros provocando la risa
tal vez color de
sol o extraña maravilla
aquella flor
marchita un cuchillo de azúcar
un peso infinito
que atropella los besos
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