jueves, 6 de agosto de 2026

UNA MONJA EN GRAVES APUROS

 

            Sor María de la Concepción nació como Didier en una familia agnóstica de Suecia. Su hogar la hizo mamar un odio visceral contra todo lo que fuera religión. El padre médico siquiatra negó toda existencia de Dios, la madre artista de teatro, superada y tragicómica, padeció de una personalidad individualista  y bastante histérica. Tenía varias obsesiones y consumía toneladas de barbitúricos.

            Como Didier  molestaba, fue cuidada por una excelente mujer de campo, muy religiosa y esmerada. Y…dio una esmerada educación a Didier, que nunca fue supervisada por sus padres. Así al cumplir los dieciocho años, ingresó en el convento de las monjas de la Caridad Del sagrado Corazón de Jesús y se la nombró Sor María de la Concepción. Los padres casi mueren en el intento de impedir el despropósito, según ellos, de una hija “religiosa”.

            Luego de profesar marchó a un ignoto poblado de Asia donde como monja de la Caridad trabajó incansable como enfermera, albañil, cocinera y mediadora con la comunidad tribal, agresiva, esquiva y guerrera.

Pasó cinco años entre cuatro monjitas ancianas y un sacerdote que apenas podía caminar, oficiar misa y hablar sobre los Evangelios. Ella era el sostén de la pequeña comunidad religiosa. Un día bajó de las montañas un grupo de forajidos que incendiaron el dispensario, mataron a los ancianos y a ella la arrastraron por el lodo hasta exponerla a la más inmunda de las penas. La violaron entre ocho a diez hombres.

            Ya estaba desmayada y moribunda cuando una valiente mujer la cubrió con su cuerpo diciendo que estaba muerta. La escondieron entre varias indígenas y lucharon para curarla. Las heridas eran de todo tipo. Al poco tiempo cuando se estaba reponiendo, la nativa salvadora, le anunció con inocente alegría que estaba embarazada.

            Sor María de la Concepción estaba en un grave apuro. ¿Qué podía hacer? ¿Tener al niño o abortarlo? ¡Es imposible! Su vida era un verdadero averno. Nació un varón bellísimo con ojos de color agua y tez oscura como la de los habitantes del lugar. Nunca se dijo que Pantera Celestial o Jesús o Klenyo Umi, era hijo de una monja católica.

            Ahora en su nuevo destino, un pequeño pueblo de Europa, ella cuida niños huérfanos de guerra, mientras sus antiguas salvadoras crían a su precioso “Secreto”, del que tiene permanente noticias.

 

 

 

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