Se mezcla el odio ancestral con la dulzura del zorzal
nada queda de la tierra.
Nada.
Magistral levedad.
Deseo de caminos.
Y un silbido de tacuaras móviles en la orilla del agua.
Islas azules
en el paso aguzado de la noche.
Filtro de amor,
atropello de herraduras,
fragua inquieta de suspiros,
golpe de suerte. Taba.
Rugidos de leones encrespados que esperan la presa.
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