jueves, 14 de marzo de 2019

BREVES POESÍAS AL ESTILO DE ALFRED ASÍS DE ISLA NEGRA, CHILE.


A GARCÍA LORCA

SANGRE
DE HOMBRE
QUE SUFRIÓ DESGARRE
SOBRE EL MURO INNOBLE.

MATARON TU VOZ AFABLE
CON BALAS SIBILANTES.
¡LORCA, GRANDE!
CALLASTE.


A GABRIELA MISTRAL

IRACUNDA
MAESTRA POETA
TU VIDA FECUNDA
EL MUNDO TE VENERA.

CANTASTE DOLORES DE FIERA
FUISTE MUSA HEROICA
SUFRISTE PENAS.
ESTOICA.


VOLANDO ENGLOBO PPOR LOS VIÑEDOS MENDOCINOS. JUNÍN Y SAN MARTÍN

EL GLOBO SE VA LLENANDO DE AIRE, YA FALTA POCO PARA CUMPLIR EL SUEÑO DE VOLAR EN GLOBO... 
 DESDE LA CANASTA CON EL ALMA SOBREVOLANDO LA ALEGRÍA, SE VEN LAS VIÑAS Y EL CAMPO TRABAJADO POR LOS CAMPESINOS DE MI TIERRA.
ADEMÁS DE REGALARME EL VIAJE, MIS HIJOS, ME REGALA DIOS ESTA PUESTA DE SOL SOBRE LA CORDILLERA DE LOS ANDES RUMBO A CHILE. DIOS, ES MI AMOR.

UN PROBLEMA DE CONCIENCIA



En una de esas tarde de otoño, Antonia, quiso sacar las cartas de truco de la gaveta del secreter. Junto a ellas, en el cajón del viejo estaba el revolver sobre unos guantes azules.
Abrió la boca y los ojos sorprendida. Tomó coraje, lo sacó, y apuntando al piso, temblorosa, casi corriendo, encaró al tío.
-¡Fuiste vos, hijo de puta…! ¡Fuiste vos!- gritó al borde del desmayo.
Con parcimonia calculada el hombre dejó la lectura y la miró. Severo, por sobre los anteojos la observó iracundo.
-¡Qué mal mijita, qué mal! Tan viva que parecés. Tan viva y no te pusiste los guantes.
Ella petrificada sostuvo el revolver con todo el peso del mundo.
-¡Sí, no me puse los guantes, tío! Pero ayer compré veneno para roedores en un barrio alejado de casa. Tu desayuno, tu almuerzo y ese té que de tu hermosa taza de porcelana bebes ahora, me servirán para explicar tu deseo de suicidarte al morir tu amada hermana y la Yaya.
-Estás loca.- dijo el hombre aterrado.
-Mira ya te está haciendo efecto, lo veo en tu color ambarino, en la espuma que sale de tu boca y toca tu bigote…
El hombre se llevó la mano al pecho, un sordo ronquido lo despidió de la vida.
Antonia guardó el arma, nunca le había dado veneno. La conciencia sucia del tío y un corazón débil por la vida disipada y el miedo se cobró venganza.

MIS VENA




TENGO LAS VENAS VACÍAS DE VIOLETAS
EL CORAZÓN DERRAMA VINO TINTO VIEJO
LAS MANOS LAMEN EL SILENCIO
CAEN SOBRE EL MANTEL LÁGRIMAS DE CERA
UN PAPEL VUELA POR EL PASTO CON UN POEMA
LA MÚSICA SE ESCONDE ENTRE LAS MATAS DEL JAZMÍN
SALGO TRAS LA NUBE QUE CUBRE EL VENTANAL
INTENTO ACARICIAR EL ROSTRO DE UN ARCÁNGEL.
MIS VENAS SE ABREN LIBRES POR LA TIERRA
DERRAMAN PERFUME DE ALEGRÍA NUEVA
YA SE ACERCA LA ESPERANZA DE TU REGRESO.

LOS HUECOS EN EL ROSTRO



Rodearás las quimeras como sombras.
Misterioso te ocultarás dentro del hueco de los ojos
Y la luna estará observando el paraíso
Llegará un tiempo de remanso en el rostro
Rodearás la verdad en la sábana de octubre
entre las viejas oquedades que amordazaron la lumbre.
Esperarás cabalgando una ola en la mar
cuando conozca el rostro con sus huecos violeta
una esfera celeste completará el sonido
los timbales, las liras y las gaitas memoriosas
cantarán al silencio del silencio. La distancia.
Una sombra puede abrir con su llave el oro azul,
la nieve apretar la tristeza o la alegría. Una tormenta.
Rodearás la cintura de la nave que regresa.
Te apearás del grito abrasador del rayo.
Treparás el dolor de su desprecio encarnado.
Será lúdica la mano que deslice sobre tu piel
quebrantada por el dolor infinito de la muerte.
Ábrete a la mirada que emerge del hueco de tu rostro.
Perdónate y camina en la senda de acero ensangrentado
por la huella despreciable del olvido. Perdónate

LAURENCIO




Laurencio quedó aterido en el áspero piso de la celda. Los ojos cubiertos por un trapo roñoso. El olor penetrante a gasoil, no impedía que lo marearan otros perfumes: orines antiguos y mierda. Su ropa era un guiñapo de fibras mezcladas con sangre y vómito. ¡Su vómito, producto de los golpes y el miedo!
Escuchó el deslizar de un cerrojo que carraspeaba de espanto. Entró un personaje anónimo. Hasta el momento no había hablado con nadie. Éste, habló.
-¿Laurencio Sottille? No podía pronunciar un sí. Su mandíbula temblaba y realizó un esfuerzo para asentir con la cabeza.
Apenas audible su voz, suplicó saber dónde y porqué estaba allí.
-tu padre tiene lo que nosotros queremos. Mucha guita.-
Sintió un frío letal apoyado en un trozo de piel helada. Tiritaba. La humedad oscura de la mazmorra, indicaba que sería su tumba.
-hemos pedido una cantidad justa por tu puta vida, pendejo.
Llorando en silencio y forcejeando con unas ligaduras de plástico que le oprimían las muñecas y los pies. Le había robado el “Rolex” y las zapatillas italianas. ¿Su padre… tan ocupado en los negocios lo ayudaría? Pensó en su madre. Estaría desesperada. Su nana también, su noviecita ayer les había mencionado a unos amigos que conoció en un “Boliche” de moda. ¿No habrá hablado demasiado?
El tipo salió. Se oyó una discusión y unos gritos. De pronto se abrió la puerta y una cachetada de “Chanel Nº 5, le revolvió el estómago. Logró, con dificultad y mucha pericia arrancarse lo que le impedía ver. Allí, parada estaba la secretaria de su padre. Comprendió que era la amante del viejo. Supo que ya no tenía chance de seguir vivo.




LA NOVICIA






La había ido a buscar. La sacó del convento cuando ocurrió el accidente. La madre superiora se sintió desfallecer, esa chica era la esperanza para la congregación. Nunca hay que confiar en los tutores, pero nada pudo hacer para impedir que se la llevaran.
Igual, la muchacha, siguió a su tutor, llorando.
La muerte de su madre y hermanos, era inexplicable. Le dijo que habían caído en un barranco con el “Landó” y estaban muertos. Eso fue al salir de la misa vespertina donde ella los vio por última vez. Era la única heredera y si ella se quedaba en el convento, con votos perpetuos, todos los bienes pasaban a la congregación.
En la vieja casona su vida se transformó en un hacer y hacer tareas caseras. Cocinar, planchar, limpiar pisos y cuanto capricho tenía la mujer de su tutor. De tarde solía hacer una breve siesta. El matrimonio, no le permitía usar una parte de la casa. En especial las habitaciones de su madre o hermanos, le dejaron una pequeña alcoba en la planta baja, cerca de la cocina y lejos del baño.
Una noche que necesitó ir al lavabo superior, escuchó una conversación entre sus tutores: -Mañana, iremos al banco y al notario. Cambiaremos todas las propiedades a nombre tuyo mi amor. Nadie sabrá qué pasó con Candela. Pensarán que está en el convento encerrada.
Bajó lentamente sin hacer ruido. Salió envuelta en una colcha rumbo al convento y luego de atravesar mucho espacio en el bosque, llegó y golpeó en la gran puerta. La madre portera abrió y sorprendida la atrajo hacia el interior.- ¿Niña qué te ha sucedido?
Esa noche durmió tranquila, la Madre Superiora a la mañana siguiente fue a la alcaldía a pedir ayuda.
La sorpresa fue general cuando se supo que el Señor alcalde era el hermano del tutor.
La novicia, debió ingresar en un convento lejos y profesar secretamente en la Abadía para no ser robada y muerta.