miércoles, 16 de noviembre de 2016

BÚSCAME


Te abordaré en la calle de mi mundo pequeño.
En la fuente tranquila.
En el lecho de polen y pétalos de seda.
Agregaré el néctar de mi tristeza casi, casi dormida.
Seré como un pájaro con aroma de pino y suave madreselva.
Llegaré a acunarte con voces de violines,  de arpas, de celestas.
Desgrana mi fruto, mi fragancia y mis sueños.
Encuéntrame allí dentro... adentro de un poema.

Tal vez en otra esfera acomodaré los sueños al chispazo de la vida.
Recitaré un poema de Neruda o de la dulce Olga Orozco,
y sonarán campanas en ritmo de violines. 
En un arrebato de oropeles brillaré en la oscura sombra del olvido
o cantarán los coros la canción libertaria de "Va pensiero"
y una nube de ángeles apresten los clarines para que surja 
ese grito distante de las palabras bellas, de las rimas 
otorgando el descanso al caminante,
al que pasa indiferente junto a mí
en la calle de mi mundo pequeño.


ENTREVISTA EN RADIO LIBERTADOR MENDOZA

EN RADIOR LIBERTADOR SEÑERA Y PRESTIGIOSA EMISORA DE MENDOZA, EL PERIODISTA HÉCTOR PASTOR LUNA GUTIERREZ NOS RECIBE A LA PRESIDENTE MARÍA TERESA CAGLIONE  RECIENTEMENTE ELEGIDA EN S.A.D.E. MENDOZA, Y A MÍ, VICEPRESIDENTE PARA CONVERSAR SOBRE LA TAREA QUE DESARROLLAREMOS EN EL PERIÓDO 2016-2018. UN MOMENTO DE ACERCAMIENTO A LAS LETRAS Y AL ARTE. LUEGO NOS ACOMAPAÑÓ LA ESCRITORA DELIA CHECA, POETA DE MUY REFINADO GUSTO Y COMPROMISO SOCIAL.

ASÍ ME QUIERES...ASÍ TE QUIERO...


Así me quieres me madre ...
como una fortaleza en medio de la marejada,
como un abanico de cometas en la noche quieta,
como un campo de amapolas entre los trigales.
Así me quieres madre
en medio de las calles transitadas,
en medio de tormentas y mareas,
en medio del dolor y de la risa...fuerte, madre.
Así me quieres.
Me tienes en tus sueños de milagros,
me tienes en tu boca de azucena,
me tienes en tu pecho de plumones tibios.
Así te quiero madre...
como una estrella brillando en el fosco manto de la noche,
como un camino de pétalos de flores,
como una rosa mojada de rocío.
Así te quiero madre...
adentro de mi cálido recuerdo,
adentro de la voz de los cantos infantiles,
adentro de mi corazón que gime.
Así te quiero madre...
marcando un atalaya en el desierto,
marcando la senda en medio de la selva,
marcando en el fuego las palabras de amor que me enseñaste.
Por eso hoy te marco en mi memoria,
en versos de infinita belleza y bonomia.
Así es madre...
Así.
Sólo así madre.


APARICIÓN NOCTURNA


¡Un solitario espectro me visitó en una noche sigilosamente!
¡Y yo, en mi inconciencia,
huí despavorida sin oírle murmurar lo que pidiera!
¡Oh, necia, no tuve el valor de socorrerlo en ese mundo hostil donde él viviera,
tal vez necesitara darme un beso!
¡Tal vez comunicarme su alegría o tan sólo su tristeza!
¿Por qué temí al mundo de la muerte, del más allá,
de la infinita oscuridad desconocida, si era un espíritu noble
quien de allí quería hablarme?...
Cobarde, infame, necia.
Si hoy surgiera de la bruma su imagen, que fuera otrora bella,
aprestaría todo mi coraje y escucharía su plática o su queja.
La muerte que robó tanta bizarra inteligencia,
me debe dar oportuna complacencia y así poder hablar
con mansedumbre al alma fiel del padre que perdiera.



jueves, 10 de noviembre de 2016

POEMA 254

                        254

                   Esa playa está desierta entre milagros dormidos
                   olas de sangre celeste se trepan
en sus orillas.
Esperan unos pañuelos de adioses
imperceptibles.

Cuando tu barca de ámbar
atraviese mi campiña tormentosa
desplegando velas níveas
buscaré en mi vientre ausente
un beso...sin despedida.

La playa donde camino arenando
el desconcierto.
Busca en mis acantilados de sueños
sólo respuestas.
Tiernas sombras agridulces que
invadan nuestros acuerdos.

Cuando arribes en la noche apeándote de
tus miedos.
No habrá mieses inmaduras
ni luna escarchada, quieta.
                   La misteriosa agua clara, espejará
el rostro de la sirena,
 Un magnífico unicornio
 espiará nuestro encuentro.

Echaremos a volar sonidos de amor al viento.

                                                    

CUENTO 2ª PARTE



EN LOS ESCOMBROS

Raspó y descubrió un agujero. Estaba realmente alterado. Eran ya dos cosas extrañas para un solo día. Se quedó quieto. Apoyó el pico y la azuela contra la losa de granito y automáticamente comenzó a su alrededor un raro movimiento. Se deslizaban haciendo un mágico ruido sordo. Hipnotizado comenzó a mirar el hoyo profundo. Al abrirse totalmente, se vio un muñeco hecho en paño de lana, crines, ojos de cristal y de apariencia humana varonil. Tenía un afilado estilete de acero toledano atravesando el frágil cuerpo. Parecía la imagen de un enano. Pero con forzada dificultad lo tomó sacándolo del insólito escondrijo. Lo acomodaba en un rincón cuando comenzó a ver que gente de todas las edades comenzaba a caminar por pórticos, aceras y calle. Como autómatas todos convergían en el amplio habitáculo. ¿Eran espectros o curiosos? Él, no entendía nada. Era muy ignorante. Además el terror lo petrificaba.
La tarde se estaba acostando sobre la construcción desmantelada. El jornalero sudoroso se afanaba entre ese sin fin de ojos acuosos. Buscaba un lugar por dónde huir. Ya no hacía el calor sofocante de la tarde, pero sintió igual la fiebre que le secaba la garganta agostada. Salió disparado.
La noche cubrió el edificio. Una figura fantasmagórica atravesó el portal derruido y se agachó en el frío pavimento antiguo. Se deslizó por el oscuro agujero y desapareció en las sombras. Un helado viento comenzó a mover las hojas del árbol y algunas ramas débiles comenzaron a quebrarse en una danza sutil. Nada hacía prever los sucesos que luego acontecieron.
Al regresar el día y aportar la canícula  lujuriosa de enero, el obrero destapó su miserable rectángulo personal en la demolición. No encontró nada. No estaban las tejuelas, ni las mayólicas, ni el pico, ni la azuela. Nadie aparecía en el desmedrado edificio desmantelado. Se acercó a la cavidad pétrea y allí hecho un ovillo encontró al arquitecto con un estilete atravesado en la garganta. Su mirada extraviada en un punto alejado. La mano en un gesto infantil de pánico. Ni una gota de sangre. Ni un grito en la noche. Nada. Su traje de estricto corte inglés, su reloj de oro, su blanca camisa de seda y sus zapatos impecables. En la mano que estaba bajo su cuerpo, una moneda antigua con el noble emblema de la familia. En el augusto escudo un lema en latín: Verum moritura sumus.
El hombrecillo atrapó desconfiado sus ínfimas posesiones y salió corriendo en la calle empedrada. 

     

EN ESPAÑA FLORES.


ORQUÍDEAS QUE SE VENDEN COMO MARGARITORES DEL CAMPO.


UNA PEQUEÑA PLAZA CON UN TRIÁNGULO DE FLORES CON LOS COLORES DE LA BANDERA

UNA PARED EN MADRID, REPLETA DE TIESTOS CON FLORES, UN REGALO PARA LOS PASEANTES.