miércoles, 30 de noviembre de 2016

UN CASO DE:¿LOCURA?

ÉSTO DE HABLAR DE LO PROHIBIDO¡

-          Quiero a mis hijos.- dijo con voz casi inaudible, mientras forcejeaba con las hilas.
-         Están bien cuidados.- fríamente, el médico le señaló una especie de pecera con los seres en movimiento perezoso.
-         ¿Cómo haremos, si en cada herida hay una infección, doctor? Dígame, ¿Se podrá mejorar o curar?- nerviosa y esquiva la mujer de alrededor de 45 años, se mueve con insistencia, tratando de no tocar a la joven muchacha, que yace en el lecho totalmente dopada.
-      Señora, su hija está ahora en una etapa muy delicada. Se la encontró totalmente abandonada en una calle donde viven un sin fin de desocupados y menesterosos. Hay que reconocer que fueron ellos los que la ayudaron.
-     Mamá te odio, devuélveme a mis hijos- dice con voz destemplada la joven.- A Usted también lo odio, me han quitado a mis hijos.- vuelve a repetir como un latiguillo la enferma.
-       Llamaremos a psiquiatría y a otro especialista. Igual, creemos que por lo menos estará internada entre cinco y seis meses. De ella depende. Nosotros ahora trataremos de curar las infecciones.- expresa con más interés el doctor.
-          Mamá devuélveme a mis hijos. Sólo tú, me pudiste robar a mis hijos y este cabrón hijo de puta, que ahora quiere dejar a mis otros hijos allí en esa heladera de vidrio. La Rosarito estaba a punto de poner huevos. Y el Hilarión estaba muy viejo para subir y bajar buscando comida. Devuélvanme a mis hijos.- la muchacha se revuelve frenética , alargando las manos hacia la pecera instalada cerca del lecho. – las enfermeras entran y salen asqueadas, pero saben que deben esperar a los psiquiatras para hacer algo.
-        Señora, este Síndrome, llamado del “Canguro” es frecuente en gente que sufrido grandes pérdidas. Es explicable en el caso de esta muchacha. ¿Quién le quitó a los verdaderos hijos? ¿Qué edad tenía?-  el facultativo escribe en la historia clínica cada dato detallando las palabras con líneas oscuras.
-          El primero fue a los doce años. – respira profundamente la madre y continúa.- llegó de la escuela descompuesta y cuando le pregunté comenzó a ensoñar con el relato de los “favores” que le había regalado un galán del curso.
-          No mamá, mentira, yo me enamoré y le pedí que me alejara de esa casa de brujas, donde vivía tu mamá y tus hermanas. Vos me arrastraste hasta la atroz choza de la “médica”, la curandera y me sacaste mi primer hijo. Era muy pequeñito.- suena como un silbido la voz siseante de la enferma.
-          Claro, qué íbamos a hacer, en el pueblo, con una nena de doce años embarazada de un desconocido. Expresa apenas audible la voz de la mujer, que nerviosa se revuelve en su lugar como una lagartija desesperada.
-          Bueno, con eso se explica en algo todo esto. – un suspiro sale entrecortado de la boca del galeno.
-          Mentira, mentira.... – canta la muchacha que se va poniendo cada vez más nerviosa.- ¿Y el segundo? Me lo sacaron atada como estoy ahora, porque él y yo llorábamos suplicando.-
-      Tenías apenas trece años. ¿Cómo lo iban a cuidar, si ni siquiera tenían la secundaria aprobada?- dice la mujer.
-          Mamá y ¿mi tercer hijo? Yo escondí durante cuatro meses mi embarazo, y la desgraciada de tu madre, que esté bien quieta en el infierno, me descubrió y me arrastraste al inmundo lugar donde me sacaron mi bebé. Era un varón dijo la bruja. Y él, mi amor, corrió y lo encontraron colgando de los hierros del puente. -  grita histérica, la joven.
-          Ese infame, sólo quería tu apellido y tu herencia. Los campos de tu abuela y las joyas de la familia. Seguro que luego te dejaría llena de hijos y en la calle.- estalla la mujer.
-      Señora, hace tiempo que su hija vive en la calle y no quiere que la lleven a su casa. Asegura interviniendo el médico. El síndrome del "Canguro", es una enfermedad propia de personas que se han sentido muy agredidas... y.... los sollozos suenan lúgubres en la pequeña sala del hospital.
-          Pero... pero ella es menor. No podía quedar en boca de todo el pueblo el buen nombre de la familia, una familia llena de heroicidad y honor. Su abuelo fue gobernador y su padre...- queda con las palabras jugueteando en la boca.
-      Ese otro, flor de hijo de mil putas, robó, se cogió a medio pueblo y encima trató de violarme desde que tenía seis años. El señor Abogado más prestigioso del pueblo, hizo bien en pegarse un tiro. Yo se lo hubiera dado, sin más ni más. Exijo a mis bebés ya mismo.- expresa revolviéndose en la cama la muchacha, mirando los gusanos y las cucarachas que pugnan por escapar.
-      Tranquila, tus cucarachas y tus gusanos están mejor ahora que en tus heridas, que se habían colmado de larvas y estaban llenas de pus. – Le cuenta el médico.- Se iban a contaminar con tus infecciones. – la explicación trata de calmar a la joven enferma.- Si las querés,  tenés que ayudarte y así ellas estarán mejor.
-     Quiero a mis hijos, quiero a mis hijas, quiero a mis hijos, quiero a mis hijas... -y el ronroneo, es una oración ininteligible  que se escucha apenas.- Mamá... morite, hacé algo por la humanidad... suicidate.-Le escupe la cara a la madre que llora...  Salen todos e ingresa el psiquiatra.
-      Hola, me llamo Hugo y me imagino que no querés hablar conmigo. Soy tu médico de cabecera y trataremos juntos de ver porqué te producís esas heridas en la piel y guardás cucarachas en ellas, ah, y gusanos, que me contaron que son tus hijos. – dice muy abierto el hombre.

-          Sí, son mis hijos y cada una tiene un nombre. Se aman y me aman, no como la malvada que acaba de salir. – baja la voz- Ella me mató a mis tres primeros hijos. Eran dos nenas y un varón. No le cuentes a nadie. Ella es de la cofradía de la catedral y reza raras oraciones por día. Mi amor, Ernesto, se ahorcó por su culpa. El demonio vive en su casa. Es mala y su madre y hermanas también. Quiero que me devuelvan a mis hijitos e hijitas, ellas no van a morir en manos de una curandera. Y sigue hablando y hablando hasta que se queda dormida. La alienada, sólo cree que sus gusanos y cucarachas, estarán vivas debajo de su piel, abierta con hojas afiladas de cuchillos.

viernes, 25 de noviembre de 2016

EL MUNDO MÁGICO QUE CONOCÍ...


LOS EVERGLADES EN MIAMI


LA VIDA EN EL LAGO DE MICHIGAN EN GRAND AVE

EN LA CASCADA DEL HOTEL DE GRAND RAPID

POEMA.......27

.........................27


Manos grises
alas de gaviotas heridas
que arrastran sobre el arrecife
un manto de algas impregnadas de cielo.
La profundidad en el agua inquieta de mareas
azules mórbidos del mar.


Manos quietas
socavando el páramo de cieno
con perfume de alambiques rojos
unicornios grimosos.
Hembras inmóviles con rostro de vampiresas. Miran
el cuerpo desnudo de la vida en el pecho.


Manos metálicas
penetrando la lava azul en tiniebla de sueño
desespigando trigales con esferas de hielo o
con tormenta de trombones mágicos
domando         truenos        relámpagos      lluvia.
Ellos haciendo el sonido del viento.


Otras manos muertas    silencio
un sonido de  antaño que en el eco murmura sibilante
el dolor de la ausencia
ojos vacíos en cuencas de piedra.
Hambre de niños que se sientan en la calle solitaria entre los escalones

de piedra esperando una palabra de olor a pan nuevo.

CUENTO CORTO

LA VOZ DE  JOAQUINA.

            Imagínate ver a la Joaquina en los corrales con las chivas mansas, ordeñando sus ubres rebosantes de caliente leche espumosa. Cantando coplas, mientras las manos diestras aprietan las tetillas y cae el dulce jugo en un balde para hacer quesillo. Imagínate, Ramiro, el balido urgente de tanta cría hambrienta. La Joaquina conoce a cada cabra por su nombre y a sus crías las va bautizando cuando nacen y ella les corta el cordón ayudando a la hembra en parición. Es hermoso ver el techo del rancho con la cumbrera a pleno de pértigas donde cuelgan las pequeñas formas de queso de color ámbar que se desembarazan de la grasa fina. Es un lujo del campo, Ramiro, acercarse y oler ese aroma a vida. Hay horas en el día que se penetra de aromas ancestrales. Algunas veces la Joaquina canta o llama con un silbido a las cabras que vienen a su lado. ¡Claro que la reconocen! Si es como su familia ese puñado de pequeñas bestias cálidas y de piel suave, con pellejas de variados tonos del blanco al marrón oscuro o negro. Ella, la pastora, nunca tuvo hijos. Pero vos Ramiro verás cuando llegues que ellas son sus hijas. Nunca ha venido a la ciudad, la Joaquina nunca salió de su rancho. Mañana cuando vayas, y le digas..., si no se muere, quedará violeta del asombro. Estará inmóvil del espanto. Sé dulce y tierno cuando se lo digas. Nunca salió del rancho, nunca vino a la ciudad y no sabe cómo es la vida fuera de ese allí. Venir a morirse ahora el patrón Don Braulio. Los hijastros vender el campo, ¿qué vamos  a hacer con ella? Morirá de pena.
            El ruido del auto de Ramiro despierta el balido de las cabras. Sale Joaquina a recibir al primo que viene de la ciudad. Él nunca se imaginó encontrar a tan hermosa mujer en medio de la tierra árida e inhóspita de la sierra. No la conoce. Es tan bella y tan ingenua como las flores del cardón que aprieta en su rústico vestido. Su cabello largo, suelto al viento, la envuelve como una mata de “barba del diablo” de color del trigo. El calor la apura y encierra rápido los animales entre los palos corraleros y las pircas que aun sobreviven a los viejos nativos de la zona. Prende un farol de vieja data y se entretiene en el fogón con un puchero. Saca una botella de leche fresca y corta rodajas de pan casero, jamón y choclos hervidos, que son el alimento, comen con el zumbido de los jejenes y las chicharras, cantando junto a los grillos entre los jarillales del patio. Apenas hablan. Ella llora en silencio. ¿Qué hará con la “Preciosa”, la “Blanquita”, la “Rubia” y la... una a una va nombrando sus cabras. Se desparrama un poncho de tristeza junto con el sol que dormita entre los quebrachales.
            Amanece calmo. Joaquina está lista. Abre los corrales para que las amigas pasten por su cuenta. Ya vendrán los nuevos dueños. Se lleva varios quesos y muy poco de sus pertenencias. ¡Tiene tan poquito y necesita tan poco! Sus ponchos hilados con la lana de la“Redondita” y del “Terco”. Sube muda, al coche, y van dejando huella de polvo seco y blanquecino mientras se alejan del rancho.
            Llegan a la casa del centro. Le aturden los ruidos y el movimiento histérico de toda esa gente que va y viene sin rumbo seguro. La dejan en su cuarto. Se mira por verse en un espejo y descubre que ha envejecido diez años en un solo día. Llora la Joaquina.

            Pasan unos días. No va a ningún lado atolondrada por las estridencias que siente a través de los muros. Una mañana cuando Ramiro, Jimena y el niño, comen en la cocina sienten un extraño ruido. ¡Sorpresa! La buena muchacha en su angustia ha roto el tabique con lo que encontró a mano, un viejo tenedor de alpaca. Quiere buscar del otro lado los rostros amigos, su nueva familia, que asombrada la observa y comprende.   Jimena se incorpora y la abraza. No es fácil consolar a Joaquina, pero su cariño alimentará la certeza de que no está en el mismo infierno como ella cree. 

POEMA XXXI

No hay futuro me dijo
un pájaro agorero con mirada de arpía y
yo metí las manos
en el agua sonriente del río de la vida.
Olor de incienso me transmitía tu mirada.

Allí te encontré
pintado el rostro con ceniza
te miré en el espejo
detrás, donde el candado escondió las respuestas y
recordé tu nombre             tu zodíaco pétreo
que agoniza en silencio con el pueblo olvidado.


Un planeta de espanto me sumergió
en la furia de un macho cabrío que alargó su testuz
llegando a la orilla del abismo
conteniendo el aliento
encontramos
sólo signos
incógnitas sin nombres
laberintos. Y
entonces
huyó con alas de lodo
mi materia de sueños.



UN RINCÓN DE MI ADMIRADA IRLANDA EN MICHIGAN


LOS SÍMBOLOS DE LOS IRLANDESES... CASI UN LUGAR MÁGICO.

NUNCA PENSÉ QUE ENCOTRARÍA UN RINCÓN DE IRLANDA A LA ORILLA DEL LAGO EN MICHIGAN.

POEMA 019

una mañana clara despertamos con urgencia
de besos
y en mi cuerpo dormido se engendró un ovillo
de mariposas que abrieron destellos
de azabache
tu cuerpo erguido en simiente de mandrágora
penetró la penumbra de mi cuerpo

cayó un lago de chispas
quedamos flotando a la deriva
tras la corriente del río de los sueños
que llevan al mar bravío.


Fue una historia distinta