viernes, 25 de septiembre de 2026

PLANETA FURIA


Ingresó con la luz detrás y era un fantasma oscuro al contraluz. La puerta se abría detrás como una boca de infierno rojianaranjado. Esa puerta suele estar cerrada con un fuerte candado ya que esconde muchas respuestas. Recordé su nombre. Gervasio. ¿Era él? En el zodíaco de la pared, aparecía como un Tauro caprichoso y mandón. ¡Es de piedra!  No tiene alma. Se perdió aquella noche de septiembre que vio cómo agonizaba en medio del silencio su amada.

Dio unos pasos y el perro, que lo había reconocido, se acercó feliz. Él lo sacó suavemente con un pie. El can se sentó lamiéndose la piel. Gervasio había despertado la furia de un grupo de personajes indeseables de los campos de don Francisco Zair Lezcano. Eran un fuego que crepitaba bajo un mundo sumergido de cólera en el planeta de espanto que se alargaba en los surcos. No che a noche, se escuchaban los motores de avionetas que aterrizaban y ascendían y de móviles que arrastraban entre los maizales, sus cargas de horror. A veces debían ser armas, otras, drogas y otras... Dios sabe quién llegaba o quién se iba escapando de la orilla de los abismos donde lo ilegal, marginaba a los hombres buenos de la zona.  

¡Sólo son signos de incógnitas sin nombre!  Nadie podía robarnos los sonidos bellos de algunos amaneceres u ocasos, cuando las aves volaban insistiendo en valorar la vida. Estábamos atrapados en nuestra tierra. Con candados de miedo. Sabiendo que cualquier día algo inesperado podía trasponer las paredes de nuestro refugio.

Dejó su arma apoyada en la pared y se quitó el abrigo, miró hacia la mesa donde Yolanda acababa de dejar un plato humeante de guiso y pan recién sacado del horno secular. Ya los maté, dijo él. Eran alimañas. Carroñeros y sólo tu y yo sabemos cuánto daño hacen. Descargó la boca de Yolanda una asombrada mueca. ¡Tengo miedo! Ellos no pueden hacer nada. No dejé señal de vida a sus alrededores. La boca húmeda tenía un sabor agrio a terror. ¡Son una casta de malditos! Pero lo tenía que hacer... veremos mañana qué sucede. Se sentó a la mesa y comió lentamente. Le tiró al perro unas migas. 

 

 

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