- Los tulipanes han comenzado a abrirse y los narcisos como si quisieran besar el sol han crecido mucho este año. ¡Ah, si hasta los jacintos besan la tierra por culpa de la lluvia inusitada y a destiempo en la temporada. Hay mucha humedad en el terreno de atrás…!
- Hoy no vino tanta gente joven como el otro año. Recuerda como estaba lleno, pero este año no les han dejado traer alcohol, por eso ya no quieren venir. Antes era una fiesta.
- Se emborrachaban y hacían desastres, por eso no los dejan.
- Si, vi muchos jóvenes en el camino en paso al poblado, ¿sabe, creo que es mejor, ahora hay muchas chicas que se embarazan sin cuidarse y después…?
- Ni me diga, si lo sabré yo, porque
acá nos conocemos todos. Hace muy poco se suicidó
- ¿
- Sí se suicidaron igual que ella, mismo lugar, misma forma, no le dije. Dicen en el pueblo que estaba loca. Dicen que estaba de nuevo embarazada. No quería más hijos.
- ¿Usted qué cree Rosario, acaso una mujer al que se le van dos hijos de esa forma, no se puede trastornar?
- Y… visto así… claro, lo que pasa es que acá hay mucha ignorancia y pobreza.
A los hombres no les gusta agachar el lomo, se sienten inferiores si trabajan en cosas pesadas, todos quieren trabajar en empleos de la municipalidad.
- Pero es la ley de la vida. Trabajar es para lo que venimos entre otras cosas, ¿No? Y si aprenden un oficio o hacen trabajos manuales. Yo pienso que dignifica al ser humano el trabajo, sea cual sea.
- Acá trabajamos las mujeres. Nosotros hacemos todos los trabajos más duros, ellos son los señoritos. Y no le digo como nos tratan en la cama.
- ¿En la cama? ¿Quiere decir dentro del matrimonio? En la vida sexual es cuando más se les nota el machismo acá y en todos lados. No crea que en la ciudad es muy diferente y pasan cosas parecidas.
- ¡Pero acá son como animales! Yo a mi hombre le tengo mucho miedo. Me casé muy joven, tenía trece años, pensando en otra cosa. Me agarró desde un principio y como ya había tenido dos hijos, me obligó a abortar seis veces.
- ¿Seis veces? ¿Acá en el campo?
-
Y si supiera… a los lugares y con quienes me llevó, no mi he muerto de pura
suerte. Y yo todas las noches cuando me acuesto, después de rezar, le pido a
- ¿Lo odia o le teme? Dios no la va a juzgar por lo que él le hizo hacer.- Imagínese si Usted mi querida amiga, hubiera tenido que criar ocho niños. A los dos que tiene los educó sanos y le dio estudio y oficio. ¡Con ocho hubiera podido si él no trabajó nunca?
- Yo antes le tenía terror. El miedo me hacía hacer pis encima cuando venía a la cama medio borracho. Se acostaba y me agarraba del pelo y sas…púmbate, encima de mí. Me fui acostumbrando pero ahora con la edad que tengo, ya casi sesenta, lo eché de la cama.
- ¿Ahora le tiene miedo él a usted o quisiera que…?
- Por lo pronto no lo dejo ni que me toque, se imagina que un viejo de mierda sólo quiera… bueno usted sabe ¡ no? Y me insulta y dice que soy una tal por cual y que se va a ir a buscar una muchacha entre las casas… que para eso me casé y hasta puta me dice. Pero yo no me casé para que me hiciera estas cosas.
- ¡Yo entiendo lo que ha sufrido! Nunca imaginé que sufriera tanto.
- Me hicieron cualquier cosa.
Enfermeros, medicuchos de tal por cual, matronas mugrientas…rezo por esos
pobres angelitos que nunca vieron el sol. Y le ruego a Dios, porque soy muy
devota de
- ¿Tiene miedo? ¡Dios no la va a juzgar y él sabe!!!
- Sabe mi amiga, lo odio tanto y más cuando anda tomado y quiere acercarse a la cama. Saco el rebenque para hincárselo en donde sea. Si es ahí mismo en la… mejor. Lo saco a golpes y me tiene miedo, él ni siquiera quiere operarse una hernia porque tiene miedo al médico y mire por lo que yo he pasado.
- Bueno cuídese no vaya a ser que termine mal la cosa.
- No… ni se acerca. Si por él fuera, yo lo tendría que servir cada noche hasta que me muera. ¡Qué se muera él antes que yo y espero encontrarlo en el mismo infierno!
- Bueno tal vez su vecina se murió por algo parecido.
- Nunca lo vamos a saber, yo nunca se lo conté a nadie. ¡Sabe que me siento mejor ahora que por primera vez lo digo?
- De mi no saldrá. Y sepa que hay seis angelitos que la cuidan y la esperan…
-Y seis diablos que lo esperarán a
él. Que lo arrastrarán por las brasas hirvientes. ¡Eso espero! Hasta la semana
próxima. ¡Está muy lindo su jardín amiga, me llevo seis tulipanes para
Rosario camina encorvada por el esfuerzo de subir y bajar entre las piedras del cerro. Con su cabello blanco y su alegre silbido llama al perro que la acompaña por cada lugar que va de visita para tener a sus conocidos al tanto de las historias del lugar.
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