miércoles, 27 de julio de 2016

VUELO DE MUJER


EL VUELO… VUELO DE MUJER

 

            El vuelo de un pájaro es mi futuro de hembra

           perdida en el agua,

            castigo de tiempo hecho espiga.

 

            Un duende escondido en la huella del aire

            como  sombra,

            crepúsculo  que duerme en el frío lecho.

           

            Mi vuelo que huye de toda cuerda tensada.

           Con miedo  al dolor que provoca la vida.

 

            Sin rostro y sin labios. Soy.

            Bostezo de tiempo y de atisbo crepuscular.

          Tendida a los pies como un ave sin ojos.

            Huyendo.

 

            Sin alas ni plumas que amainen los golpes sobre el cieno.

            Mi vuelo perdido en la noche sin gozo.

           Un nombre.

           Un suspiro.

            Mujer con destino impuesto.

SUEÑOS


EL HOMBRE SOÑABA QUE SOÑABA.

 

                        Y entonces caminaba el hombre sobre las plateadas crestas de las olas, semejante a un delfín sombreado sobre una selva virgen azulada. Caminaba arrastrando una enorme red de hilos giratorios donde atrapaba mariposas. Saltó un guijarro de granate desde la mano que sostenía un grito metálico, agitando la espuma fracturada de estrellas. Apareció una nave con el ancla elevada, esgrimiendo enganchado el cuerpo pálido de la mujer sirena. Voz de océano inventando en un desierto de extraña ingeniería, las voces, los corifeos estáticos que enhebran cánticos de amor pagano que se oían en las marejadas. Él, seguía caminando, sordo su oído a los clamores de la profundidad del mar donde habita la pasión cautiva. Soñó con tentar al demonio, para que le entregara el cuerpo casto de la mujer sirena que ondulaba la cola en el agua profunda entre las rocas. Vio una luz penetrando en su pupila. Dejó que llegara hasta la boca el rayo y salió de sus labios un pez de color ámbar como un haz de escamas nacaradas. Surcaron el silencio los sonidos sibilantes de delfín dormido. Abrazaron los senos fríos de la mujer sirena. Quería despertar. La luna se desplazaba sobre el vientre asexuado por la culpa ancestral de los orígenes latentes. Quería despertar porque estaba soñando que soñaba un tortuoso, agotador y desvariado sueño de espera, de quimeras vacías. Sus cuencas también vacías miraban el espacio desprovisto de planetas. Quería despertar de ese sueño que atrapaba su cuerpo contra el rústico suelo. Volcán árido. Gris estepa sin cielo. Desierto promiscuo de ternura. Comprendió que no despertaría aun...no bebería los besos de pasión...no había nacido y en el nido tibio de su placenta revivió otras vidas anteriores. Esperaría el duro alumbramiento, saldría al abrazo de esa vagina fenomenal de su madre parturienta. Pero sabía que apenas diera el primer vagido, olvidaría ese mundo maravilloso de otro tiempo.

 

 

EL BESO.


 

                                  

EL BESO


 Descargó en mi boca asombrada

la perfecta geometría de una estrella.

En el labio húmedo de risa

una gota agotaba rocío que brillaba

en su colosal arquitectura de promesa

y sonó el panal de no me olvides

con la rígida ternura del encuentro.

Tocó mi blanda caja de hábitos y  ritos

donde se esconde mi      quizás    tal vez   y el sí    perenne

dejando allí un diamante pequeñito

que trasladó su ingenuo color

de ayeres olvidados.

Nadie podrá robarme el sonido de ese instante...

allí estará ayer, hoy y mañana

componiendo

la sinfonía potente de saberme amada.

 

martes, 26 de julio de 2016

LA CASA MEXICANA


NO ES UNA CASA CUALQUIERA, TIENE LA MAGIA DE SUS FANTASMAS, EL PERFUME DEL DOLOR Y LOS COLORES DE LA VIDA. ALLÍ VIVIÓ EL AMOR IRREMPLAZABLE DE SU HOMBRE. ALLÍ PINTÓ EN UN ARCO IRIS MISTERIOSO. LOCA DE AMOR.


TODO ESTÁ VIVO, SUS PAREDES SU COCINA LLENA DE CACHARRITOS PINTADOS QUE FORMAN UNA ENORME PALOMA QUE ESCAPA HACIA LA NADA. SU COLECCIÓN DE MINIATURAS. SUS PINTURAS Y EL CORSÉ DE HIERRO QUE SOSTENÍA SU CUERPO ATORMENTADO. NUNCA CREÍ CONOCER TANTA BELLEZA. FRIDA KAHLO.

LLEGARÁ LA PAZ ALGÚN DÍA


¿PAZ?

 

                                             Mira        miles de misiles nos apuntan


Millones de ojos nos observan     

 un aire gélido envuelve el pequeño cementerio urbano

nadie está solo

todos se afanan por encontrar palabras

en el sentido en que Habermas destruye un mito      el progreso

un duelo de la  historia

secularización del hombre  solo en su soledad de carne herida

¿Dónde están los niños sin ojos de Kosovo?

 

¡La tierra abierta por una humillación desenfrenada!

Mutilados, en gloria de medallas perdidas

un río de ráfagas sangrientas

una receta de ficción que agiganta las ideas

indecisos los hombres que se sientan para hablar de Paz

 aun      persiste el hambre  y

continúan las emociones en carne viva que despiden pestilencia

la abnegación suspendida en un satélite         gira y gira

esperando devolver arrogante la Libertad

impresa en papel sellado al planeta azul lejano

un astronauta sonriente señala con la mano abierta el vacío.

¡ Estaremos perdidos como dice Nietzsche en sus cartas?

 ¡Oh, Humanos!    Tan humanos como nos vemos en un abismo insondable

en un espejo sin azogue para observar el revés de la guerra tan temida.

Ahora hay una pasión     un bronce hecho añicos

Mitos        Religiones         Santuarios  de dioses ignorados

Fanáticos que anuncian a diario la fiera Apocalipsis

Pero nada se desvela   se muestra   se define ¿Dónde está la Paz?

Caminemos    sólo caminemos

Habrán otros “versos satánicos” para otra “fatwa” inexplicable.

Quemarán en otra fogata los libros de Sartre, de Borges, de Gelman   otros  y  otros

sin sentido          sin respeto

a la libertad de conciencia que apenas se asoma a la ventana.

 

Porque sólo tu paz   la suya   la mía     será el eco que desparramará la otra paz

la verdadera

¿Será ese el camino?

Habrá una danza de verdades que extirpen  la ignominia.

RUEGO


EL RUEGO.
           
 Te pido despertar en este horizonte donde
la trampa esconde con astucia el miedo
 
te pido que escarbes en la oscuridad inversa
en los cristales rotos
en este cósmico universo
 
busca el vuelo
 
te ruego que detengas las aspas del molino
el pensamiento no es magia
ni es locura
ni sueño
te ordeno que camines los espejos
allí donde se perpetúan los rostros
y la ira es soslayada por espectros.
 
Te lo ordeno.

DORADO MAR




          Dorado Mar

          Desplaza la marejada un torrente dorado de agua que repta por la arena sedienta

contemplo el vientre preñado de vida en las aguas bravas.

            Es un alambique apasionado donde la fertilidad  sin fin, se mueve

 entre algas  fantásticas, corales iridiscentes y peces sedosos

que bailan en la profundidad del cosmos.

 Afuera, trasmuta el arenal  sus dunas.  El desértico portal 

de los silencios rompe las olas  en su ritmo perpetuo.

 

El paso de planetas inesperados en el mar celeste e infinito,

marca en el firmamento la señal orbital del astro muriendo.

Impregna la fatiga del tiempo en movimiento consecutivo de un futuro

que de incógnita sostiene el alma perdida. Un pez bicéfalo golpea hacia la nada.

 Duerme en el abismal azul la sirena sedienta de ser fértil mujer enamorada.

Su canto se dispersa en la torrencial marejada del océano.

El sol emerge en el horizonte.

La imagen se desdibuja entre la espuma y el silencio del canto es sólo un sueño.

 

 

domingo, 24 de julio de 2016

HOMENAJE A ESCRITORES DE GODOY CRUZ 2013.


EN LA BIBLIOTECA MANUEL BELGRANO DE GODOY CRUZ, MI CIUDAD NOS HACEN UN HOMENAJE PÚBLICO A LOS ESCRITORES DEL LUGAR.

CHARLES BAUDELAIRE, el hombre.


A CHARLES BAUDELAIRE

 Hombre con hambre de piel de hembras.

Amapolas con sabor a fiebre. Delirio.

Sueños abstractos. Ajenjo y risas histéricas.

Poeta maldito, genio inalcanzable

Creador de fantasmas y rimas de enorme belleza.

Locas. Putas. Mujeres y bohemia.

 
Un universo de gracia y amor de ramera conquistada

con belleza y odio. Sífilis y dolor.

Arrancó la muerte a las lápidas de mármol,

una pasión relatada bajo la lluvia de París

que envuelve al Hombre de infancia dolorosa y triste.

Caen lágrimas de Rilke y Joyce sobre el papel en blanco.

 
Rudo al caminar con las manos marcadas de opio,

una botella rueda en su camino de alcoba

con mujeres, prostitutas, hembras y hachís mortal.

En la noche se pierde en sombras de Montmartre.

No regresa. Olvido y mucha historia.

Un mar de olvido y placer su obra de poeta.

Charles Baudelaire no ha muerto. Vive.

 

BRASILIA


Brasilia

Una estrella atraviesa la selva abigarrada en ruidos vegetales

Cayendo entre manglares poblados de murmullos.

Una canoa desliza su nobleza nativa por las aguas verdes

Es el río, inmenso sueño de tránsito perpetuo caminando hacia el mar.

Las ramas chapotean sobre la brava orilla

Despertando en húmedos cristales la brisa y aves bullangueras.

Un alto, en su peregrinar de caminante eterno

En donde surge la piedra que traspasa el alma de la tierra.

Una ciudad se eleva entre nubes de fiesta

Es el sueño de un hombre que cree en los comienzos.

Una vida cambiante, creativa e intensa.

Nace un gigante, un ave cuyo vuelo, a las piedras se aferra,

Mariposa de mármol con alas en pétalos de fuego,

Llama abrasadora y canícula intensa.

La lluvia se desploma en los anchos portales

Dibujando espejos multicolor que reflejan el cielo.

Aventura de pocos, aventura de centauros e Ícaro, que sueñan.

La gran ciudad se yergue en medio de la selva

Un amanecer triunfal rompe el rumor del tiempo.

              Es Brasilia que nace para gloria del hombre, que lucha

            y defiende el futuro del hombre.



  EN LA RECEPCIÓN UNA COPA EN HONOR A LA AUTORA DE UN PREMIO ESPECIAL, DADA POR NAZARETH TUÑOLI, PRESIDENTE DE EIDE BRASILIA.
 
ESCRITORAS DE VARIOS PAÍSES DE  AMÉRICA Y FRANCIA FESTEJANDO EL ENCUENTRO 




 
CHILE Y PANAMÁ EN BRASILIA. ATRÁS COLOMBIA, ISRAEL, ECUADOR... UN PUÑADO MARAVILLOSO DE POETAS.

VIAJANDO POR CUBA- DESPEDIDA Cuento.


POR LAS CALLES DE CUBA MI IMAGINACIÓN VOLÓ SABIENDO QUE MUCHOS JÓVENES ESTUDIAN MEDICINA EN ESE BELLO PAÍS.  COMPARTO UNO.


DESPEDIDA

Lo conoció en la facultad. Él había logrado el más alto promedio de ingreso gracias a su inteligencia. Era alto ligeramente atlético, de manos y caminar refinado pero muy masculino. Tenía la expresión alegre de una juventud llena de futuro. Se enamoraron de pronto y rápidamente se relacionaron. Los verdes ojos de Alonso eran como un mar lleno de chispitas de oro y plata. Ella salió segunda en los exámenes y su tenacidad la hizo superar los pequeños escollos. No era muy bonita pero su gracia y femineidad lograron junto con su talento incendiar el corazón del muchacho. Salieron un tiempo.Un día Alonso le pidió que lo acompañara a una cafetería en el bulevar y allí le planteó sus ideas. Ella descubrió  que era terriblemente ambicioso y orgulloso. Envidiaba a todos los que tenían algo más que él. Fue la primera desilusión. Habló mucho de sus planes en el futuro. A ella no la incluía y eso la sobrecogió. Pronto llegó la despedida. Él le llevó un ramo de orquídeas, le dio un breve beso en la frente y desapareció por la ancha vereda de la Avenida de Palmeras.

            Siguió la muchacha su carrera en otra facultad en la Habana. Nunca lo volvió a ver. Era tan extraordinario su desempeño que recibió su título de médica con honores. Pronto llegaron las becas y partió al extranjero. Volvió colmada de premios. Se había embellecido con su seguridad adquirida entre sabios. Se especializó como investigadora en genética de la ceguera en infantes desnutridos. Siempre viajando para dar conferencias siguió su vida dedicada a la profesión. Era feliz. Estaba sola, soltera, pero realizada. Tuvo algunos amores que no le dejaron marcas negativas.

            Había tenido un viaje un tanto desagradable desde Washington, por largo y tedioso. El simposio donde dio su cátedra la había cansado. Había llegado a destino en su ciudad, donde desarrollaba sus experimentos. Tomó un taxi y atravesando la ciudad arribó al hotel Continental, uno de los más antiguos y cómodos. Allí tenía una habitación donde residía desde que había dejado un departamento en pleno centro para no complicarse con temas domésticos. Allí tenía una libertad total. Al tratar de abrir la portezuela del coche, una mano tremolante y sucia, lo hizo y extendiéndola, pidió unas monedas. Ella sacó un billete chico y cuando se lo estaba dando sintió su nombre en los labios del hombre. ¡Lo miró asombrada, los ojos verdes habían perdido las chispitas de oro! Un dolor agudo le penetró el espíritu y el cuerpo...cuando quiso reaccionar, él horrorizado corrió arrastrando una pierna grotesca, llagada y purulenta y se perdió entre la multitud en la Avenida de las Palmeras.

 

viernes, 22 de julio de 2016

LA JOYA


La joya


                        Rafael era un hombre deslumbrante. Triunfador y muy admirado. Ligia era una mujer moderna y llena de ingenio como para acompañar al empresario exitoso que la urgía en todo momento con infinidad de pequeñas tareas sin importancia aparente pero que eran decisivas en esa extraña maraña de compromisos del compañero. Se habían amado siempre y eso  era verdaderamente insólito entre la gente que compartía sus vidas. En breve tiempo festejarían los veinte años de casados. Ella estaba preparando una inusual fiesta  de incógnito, ya que él no daría su consentimiento para algo tan íntimo.

                        Pensó  a quién debería invitar, tan sólo a los amigos más cercanos y a algunos socios de la empresa que podrían ayudar en la carrera de su esposo. Pensó también en la compañía, que le robaba las mejores horas de su vida. Pero ellos estaban acostumbrados a un ritmo de vida difícil de abandonar. Lo organizó todo, hasta el más insignificante  detalle. Todo debía estar perfecto. Así previó su ropa de una elegancia y sobriedad intensa. La casa radiante, el menú espléndido y ajustado a los gustos más refinados. Así llegó la noche  prevista y comenzó a llegar el puñado de elegidos. Socialmente era "la fiesta del año". Rafael quedó muy sorprendido pero en su interior encantado de mostrar sus victorias  y la belleza de su mujer.

                        Todo se desarrollaba como estaba previsto, ajustado y magnífico. A Ligia lo que le había sorprendido era un pequeño e insignificante detalle: él no la había sorprendido con ningún regalo. Ya vería por qué, él nunca olvidaba esas minucias.

                        La mesa en el inmenso comedor resplandecía y  todos disfrutaban con una charla sosegada y gratificante. De pronto Rafael alzó su copa  y pidió un minuto de atención: quería agradecer a esa esposa fiel y bella que lo elevaba como hombre y que iluminaba su vida. Algunas miradas se detuvieron en un pequeño objeto que él, le ponía entre sus cálidas manos. Bebieron el champagne mientras ella abría ese estuche de terciopelo  azul. Allí brilló el collar de  rubíes y brillantes que en cascada caían en el suave cuello de Ligia quien aceptaba que Rafael le colocara frente a todos. Nuevas miradas se entrecruzaban: admiración, envidia, codicia, indiferencia y rabia generaron una atmósfera extraña y nebulosa entre los comensales. Igualmente brindaron y continuaron ese espectáculo teatral donde se notaba la falta de franqueza. Él dedicó  a su amada cada instante de la noche su admiración y pasión. Envidia  y  desagrado en las mujeres sabedoras que no eran las elegidas del amor. Sorna y desprecio en los hombres sínicos y viciosos.

                        Uno de los socios los invitó a chartear un avión y viajar por el mundo. Iván Abryskovich, el gerente de la sociedad "Kiev & Cia." empresa  moscovita con una mesurada complacencia  les entregó los pasajes para ir a  Moscú en breve. Algunos rieron ostentosamente pues con los cambios habidos, en ese enorme país no estaban preparados para disfrutar  un viaje así. Ligia sorprendida por la falta de delicadeza de sus amigos, comenzó una amena charla alabando las magníficas y auténticas reliquias que pertenecían al inexplorado país por los ingratos americanos. Comenzaron los comentarios sobre la economía, se habló de la bolsa y analizaron  inversiones y negocios de de ese nuevo mundo después de la caída del "muro" y así se arruinó su hermosa noche. Ligia quería algo diferente.

            Partieron en tiempo oportuno para que ellos quedaran tranquilos a disfrutar su amor.
          Llegó el momento de partir a Moscú en un tiempo de clima  algo cálido y llegaron al mágico país estepario. Una noche en que tenían dispuesto ir al teatro Bolchoy, para disfrutar de "Giselle" y luego de prepararse como para una ceremonia religiosa y secreta; un jovencito tocó a la puerta y le entregó a Rafael un sobre  que llevaba su nombre. No tenía ninguna seña que permitiera saber de quién provenía, pero era evidente que por la caligrafía  y el tipo de sobre era de un compatriota o amigo que seguramente quería hacerles alguna chanza. Adentro había un billete para un palco, el nº 20 del 1º piso, donde se podía apreciar mejor el espectáculo. Rafael con su estupendo esmoquin y Ligia con un traje de "Armani" de terciopelo negro eran una pareja elegante y sobria. El formidable collar brillaba con un portentoso goce estelar. Llegaron con tiempo suficiente para disfrutar observando ese mundo seductor del viejo teatro. Miraron a la estrafalaria gente que se movilizaba por pasillos y balcones y que los rodeaba casi indiferente, buscando a quién pudo mandar el billete, pero no conocían a nadie. Giselle loca bailaba y moría en brazos de su amor. Aplausos. Vítores. Desde un palco cercano una anciana curiosa miraba con su largavista. Vio a esa joven pareja de extranjeros tan diferentes en el vestir  y que  quietos, no aplaudían. Notó unas manos enguantadas que se deslizaban sobre el respaldo de terciopelo rojo del asiento de la mujer. Siguió con su mirada curiosa otros palcos  ya casi indiferente. El teatro fue quedando vacío.

                        Los jóvenes acomodadores ya se estaban retirando, pero inquietos esperaron que esa extraña pareja se alejara, pero no se movían. El guía de los empleados  ingresó al palco nº20. Allí estaban ambos con un filoso puñal clavado en el corazón, cuya empuñadura desde el respaldo  de la silla sostenía sus cuerpos yertos. La policía actuó rápidamente. ¡Ah, nunca encontraron el collar de Ligia!

 

                                                           .                                                                                            

LA HISTORIA INESPERADA

UNA VERDADERA HISTORIA DE VIDA.

El calor sofocante en la selva presagiaba una gran tormenta. Mi madre barritaba angustiada por lo terribles dolores de parto, Gitao, la matriarca de la manada sofocada y nerviosa, golpeaba con su larga nariz cerca de mamá para que ésta hiciera el enorme esfuerzo de parir. Una madrina atenta ayudaba con sus colmillos y su trompa. Comencé a nacer en la madrugada birmana cuando un color rojo incandescente marcaba el asomar del sol. Pronto unas extrañas nubes cubrieron el paisaje salvaje y un chubasco friolero me lavó la sangre y el polvo de mi suave piel de bebé. Mi madre amorosamente con sus doloridos músculos me fue acercando a las tetillas llenas de leche que me supieron a miel. Yo supe que había pesado seiscientos kilos y que era algo grande para una elefante hembra. Al despejarse la tormenta yo ya caminaba junto al resto de la manada y jugaba con otros seres de mi misma especie.

            ¡Qué sorpresa tuve cuando llegamos a un lugar lleno de agua que caía desde unos riscos altos y donde todas las hembras de la familia inició sus baños matinales! Los otros pequeños como yo nos revolcábamos en el barro, felices. El pelo de mi piel, grueso y brillante, tenía unas preciosas gotas de lodo que me daban risa y comencé a imitar  los ruidos que hacían todos los pequeños. Un largo barrite de la matriarca nos hizo esconder entre las poderosas patas de las mamás, sí, yo casi pierdo con el susto a la mía, que también  tenía un hermoso y recién nacido macho entre sus enormes piernas. ¡Es que nunca se desprenden de nosotros, luego entendí porqué!

            El grupo se dirigía al sur en busca de alimentos frescos y sabrosos. Luego de salir de Birmania y entrar  en un territorio lleno de comida y de una extraña fauna humana muy desagradable, comprendí cuan difícil es la libertad para nosotros los elefantes. Unos pequeños seres llamados hombres nos atraparon...¡ qué dolor teníamos todos!, la matriarca peleó y lamentó tanto que los machos nunca estuvieran cerca nuestro, porque hay que reconocer que enfurecidos los machos son muy temibles, con sus enormes colmillos y sus narices pueden matar a otros seres tan grandes como ellos. Los humanos son de tamaño ínfimo y con un nazizazo enojadas las hembras también podían matarlos pero nosotros somos pacifistas. ¡Sólo deseamos comer y que nos dejen vivir!

            Así comenzó mi vida en una plantación de Thailandia, yo como entonces era muy chiquita me dejaban estar con mami y un niño jugaba conmigo. ¡Era simpático y bueno! Me llevaba al río a bañar y chapaleábamos en el barro juntos. Fue muy divertido hasta que ya más crecida me pusieron una cadena en una de mis patas y me llevaban a la espesura para arrastras troncos y otras pesadas cargas. De noche Sarit, mi amigo que tiene como catorce años, viene al pesebre y se sienta en mi testú y canta en singalés suaves canciones tradicionales. Comemos a escondidas cañas de azúcar y nos revolcamos un poco en el polvo para recordar nuestros pactos de la niñez.

            ¡Me acabo de escapar de la plantación! Nos compró un hombre blanco y nos golpearon tanto, que arranqué mi cadena y huí por la espesura hacia el norte. Las lluvias del monzón van borrando mis huellas. No pararé hasta encontrar una nueva manada salvaje y regresaré a ser una elefante libre. Así no se puede vivir.

            ¡Soñaba demasiado! Anoche me volvió a tomar prisionera un grupo de hombres khmer, y nos llevan hacia el oeste entre la espesura de la selva. Yo creo que nos llevan a la India. Allí nos van a vender. ¡Ahora he sufrido lo peor que me pudo pasar...me han serruchado mis preciosos colmillos...! ¿Cómo podré ayudar sin mis dientes a levantar objetos y en los partos a otras elefantas? Nunca me sentí tan desgraciada, aunque no lo crean entre mis duras pestañas hay lágrimas de dolor.

            ¡Saben que ahora soy diosa! Me vendieron a unos religiosos que me han pintado con colores todo el cuerpo y me visten con ropas de seda y oro y cantan frente a mí. Yo no entiendo a los humanos. Me traen flores para que coma y bananas frescas. Me llenan de pétalos de flores y de humos de especies... ¡sí que son extraños los hombres! Cantan, bailan, ejecutan instrumentos ruidosos que me ponen muy nerviosa, pero me acuerdo de mi amigo Sarit y los trato con mucha paciencia...como él, me trató a mí. La India es un país muy colorido, lleno de tradiciones y costumbres raras, aquí me veneran en un hermoso templo. ¡Pero extraño la selva donde nací! De noche vuelvo en sueños a ser libre, como me gustaría ser matriarca y barritar para que una joven hembra pueda parir a alguien como yo..., mejor me duermo. Mañana hay un nuevo festival y debo estar hermosa para estos extraños humanos.

                                  

                                                          

 

ROJINEGRO

ROJINEGRO

 

Apoyó la mano firme sobre la baranda fría de metal y logró quedarse quieta. Sentía mareos por el vaivén del barco. Sacó la máquina y comenzó a filmar la puesta de sol más electrizarte de todo el viaje. El mar embravecido, agitaba el buque; tenía el color negro y aciago del destino de su amor prohibido. El oleaje bello e inescrutable, lo penetraba todo y sólo el rojo fantástico del sol poniente, como caprichoso farol, ocupaba el horizonte, a estribor. Cuando no quedó sino el chasquido del agua contra las enormes murallas metálicas del barco, caminó lentamente, buscando el refugio obsceno de su camarote donde la ansiedad del amante la esperaba.

                                            

ÁRBOLES


ARBOL 1


                        El Prunus  Serrulata es un árbol de la familia de los ciruelos, pero no da casi frutos y si los llega a dar, son desagradables al gusto humano. Es un árbol que tiene la característica de tener madera color bordó y sus hojas que según la subespecie (Nigra, Mume, Serasífera, etc.) poseen tonalidades del verde claro hasta llegar al rojo, casi negro, dentro de las gamas rojo bordó y ciruela. Cuando recién está desapareciendo la nieve gracias a los primeros calorcillos de la primavera, su copa se llena de millones de flores que van del rosa pálido al rosa intenso. Y sus pétalos que van cayendo con la brisa, dejan sobre las despojadas zonas de pasterre una suave alfombra de color. Los escasos frutos son ciruelitas pequeñas que sirven de alimento a las aves. Es un árbol codiciado por los jardineros y paisajistas.

ÁRBOL 2

                        La tarde caía sobre mi extraña soledad. Un rumor de pájaros crecía en el amplio jardín de mi cabaña. El Plata asomaba con su sortilegio entre nubes violetas y rosado intenso y yo me adormecía frente al sueño mágico del paisaje. La nieve se había escurrido como pidiendo disculpa de tanto blanco impiadoso. El pasto escaso de un amarillo verdoso, pedía un respiro para explotar en verdes y fuertes e indecentes lozanías de primavera. En medio del misterio reverdecer de la tierra, un frágil árbol estallando en delicadas gemas de rosado ciclamen y fluidas lágrimas de seda y terciopelo rosa. Ese era el árbol que había plantado cuando partió mi querida amiga..., ella que soñó con magnificencias de vida, con obscenas esperanzas de futuro. Ella no había elegido esa partida y yo indefensa, ante tanta artera injusticia y de las trampas que me prestó la muerte, sólo con altanería había escogido enraizar un árbol. ¡No cualquier árbol! Un Prunus, que llenaba ahora de vida mi jardín y mi desdicha. Mañana con la luz libertina del amanecer un desafío de renuevos floridos, desquiciarían la burlona historia de su partida. Seducir pájaros y mariposas, reclutar abejorros y deidades del matorral inquieto, ese era el presagio de una vida en rosas-carmesíes, rosas- dorados, rosados fuertes y débiles rosados.

                        Comenzó a caer la noche y con el brillo de la luna, mi árbol se preñó de lágrimas de plata y de cristales flamígeros, de diamantes  rituales como lágrimas, ¡ Y tan sólo eran flores!. Pequeñitas, delicadas, perecederas. Me dormí con la frustrante sensación del olvido. ¿Habré soñado acaso con mi amiga o fue su sombra tenue la que vino en mi sueño a visitarme en la noche? ¡ Quién lo puede saber , es todo tan inexplicable como ese suave manto de florcitas rosadas que apareció bajo el follaje bermellón al otro día! .

 

                                                          


¡FELIZ DÍA DE LA PATRIA, COLOMBIA!


AMIGAS DE COLOMBIA, MÉXICO, ECUADOR Y OTROS PAÍSES LATINOAMERICANOS EN EL ENCUENTRO DE BOGOTÁ 2010.


miércoles, 20 de julio de 2016

Un Viaje al más allá.


EL VIAJE DETENIDO EN EL TIEMPO


            Estamos solos. Nada responde a nuestro llamado de auxilio. Quietos en la serena ensenada de la isla que nos prometiera tantos éxtasis. El transparente cielo  permanentemente de color turquesa. Es irreal como todo lo que nos sucede. Un reloj marca perfecto las veinte horas. El sol se escabulló tras la costa. Un perfil apenas perceptible e inalcanzable. Somos unos ciegos habitantes fantasmales en la niebla del mar quieto. Se recorta nuestra barca como una gaviota nívea en el celeste inmenso. Silencio. Soledad. Una azotaina rítmica golpetea a estribor ya o tan pronto a babor. La madera cruje y se resiste al latido rumoroso de cada movimiento agónico del agua. Nos acechan las gaviotas para tomar su parte. El calor agobiante nos permite alucinar. Sombras desflecadas a lo lejos. Siento con horror que ya nadie me habla. Ni siquiera el hombre que abrazaba mi cuerpo amalgamando su piel ardiente a mi piel apasionada. Ya no se mueve ni alza su dorado cuerpo húmedo amurallando mi cintura apetecible de besos. Sigue el reloj marcando las veinte horas, disimulando el movimiento del territorio irrefutable de la tierra. ¿Existe  un lugar en el planeta donde sea realidad la vida?

            Mi cuerpo distante del insondable rectángulo del lecho. Me levanto casi de un salto y me aproximo al timón que brilla despojado de manos conductoras. Veo un pie descansando entre las tablas del compartimiento de máquinas. Me agazapo y casi me deslizo por la breve escalera que me acerca al cuerpo. Casi caigo como una carga inesperada sobre el desordenado despojo inanimado. Siento náuseas nuevamente y me mareo. Veo tres, cuatro, ¡no!;  un cuerpo caído... trato de estar cerca y tocarlo. Está febril. Inerte. Mojo con mi camisa en un cubo que contiene agua de mar, le aplico en la cabeza que babea. Los ojos dan vueltas, como las gaviotas en el cielo, mostrando líneas rojas. Trato de pensar. Una imagen se acerca y se aleja en mi mente ardiente.

            Es una mesa meticulosa, limpia y ceremonial. Mantel a cuadros azul y blanco , cubiertos de plata, copas brillantes de cristal, flores en ramillete. Un hombre se acerca con una fuente de belleza indescriptible. Colores: salmón, verde, amarillo, naranja, perfumes exquisitos, sabor a mar en la langosta aliñada. El champaña que burbujea entre las sonrisas excitadas de mi enamorado. Yo estoy sobre el mantel y me deslizo por el suelo con el vientre aguijoneado por un dolor agudo.

De repente comprendo. ¡Estoy envenenada! ¡La muerte acecha! El reloj marca las veinte. Silencio. Soledad. Debo llegar a la cabina y pedir auxilio. Una mano me impide el movimiento. El cuerpo hercúleo de mi amado me obstaculiza salir de ese lugar sofocante. Sonríe. Me mira alucinado. Me acaricia la garganta con vaivenes suaves de un cuchillo con movimientos sensuales. En mi obnubilación veo que goza y se excita. Ríe. Las ruidosas carcajadas alejan los pájaros gritones que acechan en los palos de la vela mayor. El calor me asfixia. Quiero gritar, no puedo. El terror me paraliza. Miro el reloj, está muerto. Yo también.

                                                                                                                     

                                                                                 

REFUGIO


ALEMANIA HOY ES UN GIGANTE QUE SOSTIENE EN ALTO SU CABEZA.

No es una casa como cualquier otra
es el hogar tibio del recuerdo
donde se adormece el duende de una historia.
Lejanía, dulce refugio de un duende dormido.
No hay que rescatar la noble belleza de sus paredes
viejos tablones que recuerdan las tardes junto al fuego.
Después vino una muerte lenta, fue una guerra
que desmembró las manos y el corazón doliente.
Allí era una mujer que luchaba por la vida
acá una esperanza del regreso.
Quedó la campiña olvidada de sus hombres,
los que volvieron eran espectros domeñados,
pero la vida continuó en cada refugio de esa tierra
desbastada por el dolor y la tristeza.
hoy es un gigante que arremete con su fuerza.
Hoy es un Ave Fénix que recobra la estirpe de Nobleza.

UN RECUERDO AMIGA PIBINA REFOSCO.


PIBINA REFOSCO, amiga que pinta

 

La vida es esto

una nueva caminata por las calles de otoño

en un Mendoza de heladas y de Zonda

donde nos desplazamos los locos de las artes

buscando escapar a la distancia

de un mundo intransitable de quimeras

hay un canto diferente en esas bailarinas casi esfumadas de

las telas, blancos pañuelos que extravían en sueños y añoranzas

amores, sufrimientos, consuelo

y un grito por la tierra

que aferra  al hombre de mirar sombrío.

 

Todos es color

todo es movimiento

los pinceles bailan sobre el lienzo amigo

y el brazo se transforma en obstinado aleteo

de palomas de esperanza. 

 

lunes, 18 de julio de 2016

TE REGALO UN POEMA


POEMA PARA TI

¡Escríbeme un poema,
me pediste...
tan simple y pequeñito,
como gotas de rocío!
¡Y yo te contemplé,
atónita ,y pensé...
¡qué triste te veía!
Y soñé, y volé ,buscando,
calmar ese dolor,
por ese sólo día.
Miré a mi alrededor,
y vi caer los pétalos
de un manzano en flor,
al agua del arroyo,
que clara reflejaba su armonía.
¡Y luego vi volar
al tierno picaflor,
Que libaba el rojo ciclamen!
Y al elevar, aún más,
mi vista, contemplé,
al sol que se ocultaba,
tras la montaña,
perdiendo su esplendor,
en rayos de color dorado.
¡Y al fin pude escuchar,
en un sutil murmullo,
la voz que en mi interior,
decía...!
¡La vida es el poema más grande
de esta tierra !
¡Regálalo  poeta!
                       
 

AMOR DE ANTAÑO


PASIÓN AMOR DE ANTAÑO
 
Desandando mis pies desnudos en tu mojada arena
siento que mi cielo se cubre de misterio
se entremezcla el fuego con la luna y
 esa extraña pasión nacida de la espera
espera silenciosa y obstinada,
la de tu piel,              
la de tu vientre voraz
la de tus besos.
Me quema la ansiedad.
Siento una premura inquietante por tus manos.
Siento un deseo descontrolado de caricias.
Siento que no logro impregnarme de tu aliento.
Ha llegado un gemido entre las voces
que no alcanzo a entender ni lo preciso.
¿ Será un grito de amor que inmortalice
el ardiente fuego que nos une
 la fuente de ternura
el más dulce canto de la vida que redime?
 
Hoy me descalzo y camino sobre la piel dorada de tu vientre.
 
Las aguas cantan y el mar estalla en las rompientes.
Allí donde el amor pierde el sentido
 la locura baila una danza genial y enardecida,
Tu danza espectral y preferida
para hacer del amor algo divino.
El amor del ayer, el del futuro
ese alarde tenaz de los sentidos
 que redime.