Leí y releí el proyecto que me
enviaron desde el IES. y me pregunté: ¿Qué hay más “Holístico” que la poesía?
¿Qué más “Transdimensional” que la literatura? Y allí en los recovecos de mí yo
interior, me planteé que estoy viviendo
la dimensión del “Ser humano, aprender a Ser” más sensible. Todo en mi mundo es
“contemplación”; de los hechos de vivir como una oportunidad que se me dio sin
proponérmelo el día que escribí mi primer poema o mi primer relato.
Me declaro culpable, sí, de no dejar
abandonadas las utopías en los caminos de los aprendizajes. Me declaro culpable
de mirar con lentes de colores irreales lo que me rodea. Me declaro culpable de
aceptar la palabra con la fuerza simiesca de lo gutural o lo inapropiado. Por
mi impertinencia de creerme poeta, me declaro culpable. El mundo actual,
parece, que no quiere poesía. Yo les digo que no pierdan la esperanza, el
hombre del siglo XXI también lee poesía, hace poesía, destripa poesía. Hay
jóvenes que son poesía, y niños y gerontes
que son poesía, transitando los caminos de la vida.
Ustedes, bueno, algunos me conocen,
tienen abierta una pequeña ventana en el libro que dejé el año pasado. ( Fue un
placer compartir con ustedes ese trecho de mi vida), otros ahora se estarán
preguntando ¿Quién es y qué escribe? Para empezar, soy Docente. Por una
cuestión de superación personal y estudio, soy directivo en una escuela de
Mendoza. Una escuela de chicos con muchas dificultades, ellos son, lo que se llama “marginales” y sin embargo
este año van a participar de un concurso municipal de poesía. Escriben poesía.
Son estimulados por su maestra de Lengua, la profesora Estela Aguilera. Son
chicos cuyos padres han sido o están presos, madres trabajadoras de la calle,
abuelas y abuelos analfabetos… y escriben poesía. Como yo, viven la utopía de
la palabra, de los sueños.
Mis queridos amigos y colegas: ¿Qué
hay más holístico que los sueños? No podríamos ser docentes, si no
“Creyéramos”. Si no nos plantáramos con FE en la tarea docente.
Como poeta… bueno como poeta estoy
aprendiendo día a día, leo a otros soñadores, me los bebo, me los degluto, me
los digiero… casi puedo decir que soy una antropófago de poetas. Perdón.
Se que de 100 libros que se editan
hay 90 que nada tienen que ver con la poesía. Se que de cada 100 libros que se
editan 50 no los lee nadie o pasan al tablón de las ofertas de tres libros por
$5. Se que existen cientos de poetas que nunca podrán ver sus poesías en papel
impreso con tapas a color y prólogo escrito por un crítico verás y no soy
ingenua, la poca poesía que se lee es una lanza arrojada al vacío en diarios y
revistas o en los libros escolares. ¿A quién le interesa cuando muere un poeta?
No hay respuesta. Pero… la poesía está
tan viva, como ustedes y yo en esta juntada de inquietos por la palabra.
Saben que soy cuentera, relatora y
poeta. Saben que no vivo ni viviré de lo que hago. Que nunca voy a estar en
esos escaparates de Bs.As.; porque sigo
diciendo: “que los poetas del interior somos militantes de palabra”, utopía que
trepa por las venas abiertas de la patria. Pero vengo con amor a darles una
pequeña astilla del gran madero que arrastro entre mis brazos: la palabra. Y
sí, me declaro absolutamente enamorada de la vida, de poder acercarme a cada
uno de ustedes para beber de sus experiencias, para aprender de ustedes tanto
como quieran darme. Así somos los poetas, los escritores… nos alimentamos de
los sentimientos, son nuestros ojos, los ojos del cosmos, nuestro olfato es el
del animal en celo, nuestros oídos son cauce por donde penetra el agua
murmurante de las palabras que gravitan alrededor y nuestras manos… se van
transformando cada instante en herramientas mágicas para hacer o deshacer la
orfebrería del aprendizaje.
Para compartir con ustedes traje
algunos intentos en palabras escritas. He de dejarles algunas experiencias en
los talleres, compartiré también algunas técnicas para provocar en los chicos
el deseo de escribir poesía, cuento o relato. Este año, me dedicaré a la poesía
porque creo que no es tan común y porque es mucho más abarcador de la
concepción que tienen los pedagogos sobre lo que es : - “aprehender la
palabra”. No se si soy tan capaz como tantos de ustedes, reconozco que tengo un
límite de tiempo y de espacio, pero nos hemos propuesto que les deje algo de mi
experiencia y espero que me estrujen, me descorchen, me beban, me extraigan
todo lo que pueda interesarles y ahora no les he podido decir o explicar.
Espero sus dudas, sus preguntas, sus inquietudes que despejen la neblina plateada de la necesidad de saber más sobre : “el cómo, el qué, el cuándo en mi tarea… por eso espero sus preguntas para responder con la simpleza que me caracteriza. Lo que pueda responderé, lo que no, buscaremos juntos la respuesta. Gracias.
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