lunes, 13 de abril de 2026

SÍNDROME DE TRAICIÓN(Capítulo 18)

 

       Repente decidieron cambiarnos a un nuevo campamento y nos llevaron a otro que distaba menos de cuatro horas a pie. Allí nos encerraron en una jaula de metal de 30 metros de ancho por 50 de largo. Nos sacaron las cadenas y los candados. Ahí nos encerraron a todos los cautivos. “Cautiva” Clara Rojas.

 

 

            La muerte de “Músico” ha dejado un hueco muy importante en la célula. Necesitarán gente nueva y no quieren involucrar a novatos. Toyo sugiere hacer ingresar a un camarada de la facultad de medicina. El que sacó con Clave Verde a la Mujer.

            Se arma una discusión agria, donde La Comandante Dolo intriga y Mara se opone. - Es un cajetilla, de clase alta. No es seguro, además tiene contactos fuera del país. En USA. Nnada menos. No le confíen.

            - Hay una célula en Córdoba que puede trasladar unos compañeros que saben de explosivos. Los dedos delicados del violinista preparaban aparatos perfectos de relojería. Pero no se puede llorar. Hay que mirar adelante para lograr una revancha de las clases populares.

            - Hay que comenzar a acosar a los familiares de los capturados para conseguir dólares. La causa está primero y ustedes deben ser astutos. Llamen de teléfonos públicos de zonas alejadas y hostiguen a los niños especialmente.

            - Los hijos de Dacosta deben comenzar a ser apretados. Simón, te doy esta tarea. A partir de mañana a la hora en que no esté el padre y la tía comenzás a hablarles. Cosas como: “¿Estás seguro que tu mamá está viva?” o “¿Sabés si tu papá regresará esta tarde de su trabajo, nosotros le vamos a hacer lo mismo que a tu mamá, matarlo después de torturarlo?

- Debés tener cuidado que no se identifiquen ruidos como paso de trenes, palabras que den una pista, motores o música.

 

            Simón asiente enojado. ¿Por qué a él, que tiene un acento tan predecible? ¿No es mejor una mujer? Disconforme y protestando sale, sube a la moto y por la avenida despejada de vehículos corre sin aliento. Son las cinco de la tarde y los chicos del Coronel están por salir de la guardería. La muchacha que los lleva y trae es muy atractiva, pero ella desconfiada no habla con nadie.

Han regresado de Córdoba porque no aparece ni tienen noticias de Delfina.  María Clara y sus hermanas y cuñados, ya cansados, retornaron a la vida cotidiana con una cada vez más lejana esperanza que Delfina regrese.

Las llamadas comienzan a inquietar a los niños, ya los mellizos han dejado de usar pañales y Sol comenzó el jardín. Muchas veces le dicen mamá y ella ha dejado de soñar con hacer una vida normal. Quisiera volver a la facultad pero tiene miedo, diría terror. Ahora peor, las llamadas a los niños los tienen trastornados. Ella corre para evitar que escuchen, por momento cree que es un aviso de que Delfi está viva, y por momento la burla es imperdonable. Si son capaces de hacer eso a los chicos, ¿qué pueden hacer a un adulto?

Cuando sale para hacer mandados domésticos siente que la siguen en auto o moto. Se detiene  y vuelve para mirar, no ve a nadie, pero sabe que la espían. Puede ser gente de la policía o para-militares como guerrilleros. Está nerviosa, no duerme bien y adelgazó ocho kilos desde que Delfina fue secuestrada. Todos los días se escuchan tiroteos y sirenas de móviles de diferentes servicios. La vida se ha transformado en un aquelarre diabólico.

Han matado a unos conscriptos en la provincia de Formosa A manos de Alias Roque y Jote, en el copamiento del Regimiento 29 y en Córdoba el 28 de febrero, fue asesinado por el E.R.P. Hector Minetti, uno de los empresarios más importantes del país, ya no quiere salir la gente a lugares cerrados por miedo a las bombas y proyectiles que desde las terrazas o ventanales altos llueven sobre determinados coches o casas.

La presidente discute con sus ministros por las propuestas que le hacen. Ella no quiere tener a los “Imberbes” metidos en su gobierno, Lopecito la asesora y dice: “Ahora ustedes me dicen a mí que Lacabanne tiene pasado. Sólo los inútiles e indecisos no tienen pasado. Entonces todos aceptaban que era un Hombre y, ahora que cumplió su tarea; bueno, yo no soy una persona que usa a los hombres y los tira al tacho de basura” *b

El gobernador de Córdoba ha tomado cartas en la lucha contra la guerrilla y no le tiembla la mano al firmar sentencias.

 La muerte acecha. Se ha dado la orden de “Aniquilar a la Subversión”. ¡Salvar a la Patria de la Revolución Violenta” por marxista! Sigue empapelada la ciudad y por todos lados hay afiches con caras de gente que se busca.

 

 

La reorganización es indispensable. Tienen que tomar la decisión  de hacer los juicios. Buscan una cabaña alejada en la Calera y otra en Carlos Paz y se reúnen para filmar a los capturados y mandar los filmes a los medios.

Comienzan con el francés a quien luego de mostrar y hacerle leer una proclama, fusilan dejando varios días después el cadáver en Río Cuarto en un campo de entrenamiento de la Fuerza Aérea.

Luego le toca a Delfina. Su imagen debilitada y triste la muestra serena y llena de fuerza. Lee la proclama y antes de ser fusilada grita “Los amo y Viva Cristo y María”. ¡La bala le atraviesa el corazón! Esa es la imagen que envían los terroristas. ¿Verdad o mentira? Cuando llega la imagen a la televisión, el alma de todo un país se quiebra y llora por una madre joven muerta en la mayor injusticia imaginable. La única en regocijarse es la Comandante Mara que por fin logra degradar en esa mujer a todas las de su clase. Una sociedad elitista y odiada hasta la médula en su sangre. 

Hasta el Comandante Quique que la cuidó en Clave Verde sintió un profundo pesar por esa mujer valiente que habían matado.

            Gabriel y los chicos en la casa sostenían las fotos de Delfina como un relicario. Dos semanas después les entregaron las cenizas en una encomienda que llegó por correo. ¡Nadie podía creer que ese puñado gris, suave y grasoso, era la hermosa esposa y madre que amaban en la familia! ¿Pero será verdad o es un camuflaje que acostumbran hacer para dilatar el dolor del “enemigo”?

            Otra víctima más de un grupo de asesinos enlutaban a una familia de clase media cuyo único pecado era haber elegido la carrera militar.

            María Clara deja a los chicos y regresa a su vida. De Tennesse viene Florencio Juvar Leylakson, su enamorado.

 

 

            ¡Nunca se enteraría lo involucrado que estaba en la vida de su amada hermana! Pero algunas actitudes del yanqui no le gustaron y rompió la relación

sin antes decirle todo lo que habían sufrido por una causa que en el fondo para ella era solo envidia.

            La actitud de Reina López, cada día se hacia mas evidente, por lo que la organización la removió mandadota a la zona sur. En La Plata ella con otra identidad, cambiándose el color de cabello, usando lentes de enorme marco negro, aparenta ser otra persona. Viaja a un puesto donde atraviesa una interesante experiencia.

 

 

            Llegó como secretario, por orden de un alto mando de Ejército un joven oficial, que rápidamente logró desentrañar que Reina López era guerrillera infiltrada y que tenía un nombre de guerra, un alias: Comandante Mara.

Su búsqueda fue infructuosa durante una temporada.

 

b: “Palabras pronunciadas por la Sra. María Estela Martínez de Perón a Luder, en su despacho. Nadie Fue. Jan B. Jofre.

 

 

                       

 

 

 

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