jueves, 6 de febrero de 2020

NUESTRO PARAÍSO



A la saga de un centauro correremos...
me dijiste      empinando mi cuello sobre el muro
de espejos de la alcoba
el mundo pareció descalabrarse en estallidos
caían rastros de tormentas en el lino blanco de la cama
fuego     mucho fuego de antorchas
destruyendo la calma de nuestro paraíso.

Y el paraíso se transformó en un mar embravecido.
Cada ola era una ráfaga de pétalos de suave terciopelo,
donde una mano atrapaba los suspiros.
Hoy somos un puñado de loicas que cantan lejos
y los nidos están desparramados como fuentes sin agua.

Me dijiste haz silencio mientras besamos la piel
mientras   vemos el sol apagarse tras los muros.
Las montañas se abren en bramidos rotundos y voraces.
La nieve cae entre las sábanas que lloran el néctar
de tus besos   y mis besos que perdimos en la noche.

¡Mira el centauro que nos quiere tentar con sus rugidos!


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