domingo, 3 de abril de 2022

DE TERROR…

  

            RECUERDO DE NIÑA QUE MI MADRE TENÍA MUCHOS MIEDOS. LAS SOMBRAS DE LA NOCHE LE AFECTABAN, LA GENTE DESCONOCIDA DE OTRAS RAZAS LE CREABAN DESCONFIANZA Y LOS ANIMALES COMO PERROS Y ARAÑAS.

            CADA MIEDO TENÍA SU EXPLICACIÓN. SU ABUELA LE HABÍA CONTADO QUE EN SU LEJANA TIERRA DEL SUR DE ITALIA EN LA NOCHE APARECÍAN MOROS Y LAS ROBABAN A LAS MUCHACHAS LINDAS Y PÚBERES. LA NOCHE Y EL COLOR DE LOS MOROS ERAN SU MIEDO. UNA VEZ DE PEQUEÑA LA MORDIÓ UN PERRO DEJÁNDOLE UNA MARCA EN LA MANO Y LAS ARAÑAS… BUENO SON TAN FEAS, ¡POBRES!

             PERO LO CURIOSO ERA EL TERROR QUE SENTÍA POR LAS RATAS. ACÁ VA MI CUENTO.

            YO TENÍA ALREDEDOR DE 10 U 11 AÑOS Y ESTABA EN CASA HACIENDO MIS TAREAS. PAPÁ ERA DENTISTA Y TENÍA SU CONSULTORIO EN LA PARTE DEL FRENTE DE LA CASA. ATENDÍA DE MAÑANA Y DE TARDE. EN ESO ESTABA… CUANDO SINTIÓ UN ALARIDO DESGARRADOR Y AGUDO. DISCULPÁNDOSE CON EL PACIENTE LE DIJO: “PERDÓN MI ESPOSA HA ENCONTRADO UNA LAUCHA” Y SALIÓ HACIA EL INTERIOR. EN EL PASILLO ENCONTRÓ AL ANIMALITO MUERTO DE UN INFARTO.

            SE ACERCÓ A MAMÁ QUE ESTABA SUBIDA A UNA MESA Y MUDA TEMBLANDO Y LE MOSTRÓ LA RATA TIESA.

            MAMÁ BAJATE DE ALLÍ, MATASTE DE UN SUSTO A LA LAUCHA. YO TODAVÍA ME RÍO CUANDO RECUERDO EL GRITO DESGARRADOR ¡POBRE RATA, EL SUSTO QUE SE HABRÁ PEGADO QUE TERMINÓ MUERTA.

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